Ciudad de Panamá. La situación del expresidente panameño Ricardo Martinelli (2009-2014) sigue sin resolverse a pocas horas de expirar la prórroga del salvoconducto otorgado por el Gobierno del presidente y su correligionario, José Raúl Mulino, para irse a Nicaragua en calidad de asilado.
El presidente panameño, quien fue el delfín de Martinelli en las elecciones pasadas, dijo este jueves en su rueda de prensa semanal que aún «no hay decisión de Nicaragua de aceptar» al gobernante (2009-2014), por lo que esperará el plazo dado a ese salvoconducto para actuar «en concordancia».
Tampoco el Gobierno nicaragüense se ha vuelto a pronunciar sobre el viaje del asilado expresidente panameño.
Martinelli vio frustrado su viaje de asilado a Nicaragua el pasado lunes a último momento después de que el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo cancelara hasta que no se aclarase una posible alerta roja de Interpol contra él, que ya las autoridades panameñas habían declarado que no existía por improcedente.
Eso hizo que ese mismo lunes el Gobierno panameño ampliara por 72 horas, hasta la medianoche de este jueves, el salvoconducto otorgado el 27 de marzo pasado a Martinelli para trasladarse a Nicaragua. Según dijo Mulino hoy, Panamá ya entregó en estos días a Managua los documentos solicitados.
Mientras tanto, el magnate de los supermercados sigue refugiado dentro de la embajada nicaragüense en Panamá como desde el pasado 7 de febrero de 2024, cuando acudió a esa sede diplomática argumentando ser un perseguido político tras ser condenado a 10 años de prisión y una multa millonaria por haber lavado dinero.
El miércoles apenas se dejó ver unos minutos en la víspera desde las rejas de un balcón de la embajada, callado y con las manos entrelazadas. Su equipo legal lo arropaba y un pequeño grupo de fanáticos ataviados con gorras de su partido político gritaban desde la acera de enfrenta «Ricardo, amigo, aquí estamos contigo».
Y allí continúa con la prensa apelotonada en la puerta, su equipo legal entrando y saliendo y dando escuetas declaraciones que dejan ver que la situación no está próxima a resolverse, y su mascota – que también lo acompañaría a Nicaragua, según el mismo argumenta-.
«Estamos esperando que el estado de Nicaragua tome la decisión de permitirnos ingresar», dijo este jueves Jessica Canto, una de las abogadas del expresidente Martinelli.
El SICA, ¿una posible piedra?
El Gobierno nicaragüense recriminó a Panamá el pasado lunes la falta de apoyo en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) para sacar adelante a su candidato. Ese argumento Managua lo dejó plasmado en la nota que anunciaba el no recibimiento de Martinelli hasta aclarar su situación.
En concreto, la copresidenta nicaragüense, Rosario Murillo, leyó ese día el comunicado de seis puntos, en el que Managua juzga al Gobierno de Mulino acusándolo de mantener una «conducta contradictoria» en el caso Martinelli, de «difamar» a la Administración de Nicaragua y también saca a relucir el tema del SICA.
Eso fue calificado por analistas y políticos panameños como «chantaje», negado este jueves por Mulino al señalar que Nicaragua «no ha pedido nada» respecto al SICA e instó a ese país a presentar una nueva «terna» para la secretaría del organismo.
«Lo que se ha solicitado no es votar en contra, sino presenten nuevas ternas, eso no implica un bloqueo a Nicaragua», apuntó Mulino rebajando tensiones.
EFE