Aunque la caída productiva inició con la partida de las compañías bananeras internacionales, luego el desaparecimiento del ferrocarril, y la crisis se acentuó con el paso de los reincidentes fenómenos tropicales.
Así la ya entonces exigua área cultivada disminuyó incluso hasta un 60 por ciento de lo que quedaba en los últimos años, expresa el presidente de la Asociación de Productores de Bananos Nacionales (Aprobana), Héctor Castro, quien no oculta el fracaso de la otrora “república bananera”.
El golpe más reciente a los productores independientes llegó con el azote de las tormentas tropicales Eta e Iota en 2020, desde entonces a la fecha es poco lo que el sector ha logrado invertir; de ahí la causa para la pasmosa reducción en la exportación de fruta.
Castro explicó que las mayores áreas cultivadas de banano se encuentran en el Bajo Aguán, «lo que salva la producción nacional».
Castro, afirmó que el rubro bananero ha brindado millares de empleos, «pero muchas de las plantaciones ya no existen, por lo que genera un déficit de oportunidades para las familias que se dedicaban a este cultivo».
Del total de la producción de Honduras, según Castro, el 7% es para el consumo interno, pero se trata de una fruta de baja calidad a la que popularmente en la zona norte se le conoce como “pirracha”, misma que además no resulta suficiente para cubrir la demanda interna, por lo que se tiene que importar el producto, generalmente desde Guatemala», afirmó.


