La crisis económica, el aumento en los precios de los alimentos y la pérdida del poder adquisitivo están obligando a miles de familias hondureñas a reducir su consumo diario de alimentos, mientras expertos advierten que más de dos millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda en los próximos meses.
Tegucigalpa. La alimentación de miles de familias hondureñas muestra señales de deterioro. Así lo revela un reciente informe de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) a través del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan-UNAH), que advierte sobre una reducción significativa en el número de comidas que consumen los hogares del país.
De acuerdo con el estudio, entre el 40 % y el 45 % de los hogares hondureños han reducido su ingesta diaria de tres a únicamente dos tiempos de comida, una situación que refleja el impacto directo de la crisis económica, el constante aumento en los precios de los alimentos y la pérdida del poder adquisitivo de las familias.
Las estimaciones del observatorio indican que más de un millón de hogares ya se encuentran afectados por esta situación, lo que coloca en riesgo a al menos 2.2 millones de personas, quienes podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda en los próximos meses si no se adoptan medidas urgentes.
El informe señala que esta problemática no es aislada, sino que forma parte de dificultades estructurales que desde hace años limitan la capacidad de amplios sectores de la población para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
En este contexto, muchas familias se ven obligadas a aplicar medidas de austeridad extrema. Entre ellas destacan la reducción del número de comidas al día, la disminución en el tamaño de las porciones o la sustitución de alimentos nutritivos por productos más económicos, pero con menor valor nutricional.
Vulnerabilidad extrema
Las investigaciones realizadas por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UNAH) complementan el panorama y evidencian el alto nivel de vulnerabilidad que enfrenta la población hondureña.
Según sus datos, más de 6.7 millones de hondureños viven en condiciones de pobreza, una cifra alarmante en un país con poco más de diez millones de habitantes.
Dentro de ese grupo, alrededor de 4.4 millones se encuentran en pobreza extrema, mientras que cerca de 1.3 millones sobreviven con menos de un dólar al día, lo que limita de manera severa su acceso a alimentos suficientes y nutritivos.
Los expertos advierten que estas desigualdades estructurales profundizan la inseguridad alimentaria y nutricional, afectando principalmente a los sectores más vulnerables del país. Entre ellos destacan las zonas rurales, los hogares con niños, niñas y adolescentes, así como las familias de bajos ingresos, que dependen de empleos informales o ingresos inestables.
Urgencia de políticas públicas
Ante este panorama, el Obsan-UNAH subraya la necesidad urgente de implementar políticas públicas integrales y sostenibles que permitan mitigar el impacto de la crisis alimentaria.
Entre las recomendaciones planteadas se incluyen medidas de apoyo directo a la producción agrícola, el control o regulación de los precios de los productos de la canasta básica, el fortalecimiento de los programas sociales de alimentación y el diseño de estrategias de adaptación al cambio climático, fenómeno que también está afectando la producción de cultivos en varias regiones del país.
Especialistas advierten que, de no tomarse acciones concretas, la situación podría agravarse en los próximos meses, incrementando los niveles de pobreza, desnutrición y desigualdad social en Honduras.


