Tegucigalpa. Un mensaje del secretario de Planificación Estratégica, Ricardo Salgado, dirigido al caricaturista hondureño Luis Barahona, conocido como «Garabatos», ha generado controversia y una ola de reacciones en las redes sociales. En su publicación, Salgado calificó al artista como «enemigo» y cuestionó su trabajo, tachándolo de «mediocre» y con un «sesgo absoluto en favor de las fuerzas fascistas hondureñas». A esto se sumó la intervención del viceministro de Comunicaciones, Carlos Estrada, quien también se pronunció en la misma línea, criticando la obra de Barahona y defendiendo la postura oficialista.
El mensaje del secretario se dio en respuesta a las críticas sociales que Barahona, a través de sus caricaturas, ha realizado en contra del gobierno y algunos de sus funcionarios. Salgado, en su publicación en X (antes Twitter), expresó: “Entiendo que usted es ENEMIGO NUESTRO. Por esa razón no cuestiono ni cuestionaré su trabajo, que me parece mediocre, porque muestra una absoluta carencia de educación política, un sesgo absoluto en favor de las fuerzas fascistas hondureñas. Nosotros seguimos en combate, contra los enemigos del pueblo pobre de Honduras. Feliz año nuevo. Por cierto, les volveremos a ganar. Ese partido suyo no lo resucita ni el mesías.”
Por su parte, Carlos Estrada fue aún más directo en su intervención. En sus comentarios, expresó: «Totalmente de acuerdo que es una herramienta de opinión, nadie duda de eso, solamente que su arte refleja sus sesgos, prejuicios e ignorancia sobre ciertas cuestiones que no conoce o no maneja. La crítica social requiere mucho análisis, estudio y sensibilidad sobre la Sociedad y la Política. Usted es un ‘enemigo de clase’, porque atenta contra los intereses de los más pobres y empatiza más con los intereses de sus patrones de la rancia oligarquía. Su opinión es solo una defensa del antiguo régimen bipartidista de la arcaica pseudo democracia liberal burguesa. No se trata de gustos, se trata de un debate intelectual sobre lo político y lo social. La pregunta es, ¿a quién favorece su herramienta? — la pregunta es meramente retórica.»
#NOTICIAS247HN | ¡Ni con el pétalo de una rosa!
La caricatura es más que humor, es una crítica social.
VIDEO | Luis Barahona responde con serenidad al secretario Salgado, quien lo acusó de ser un «enemigo» del gobierno. ¿Qué opinas sobre esta confrontación? #CríticaSocial… pic.twitter.com/N4hPwARjY5— Noticias 24/7 HN (@noticias247hn) January 5, 2025
El caricaturista Luis Barahona, conocido por sus ácidas críticas al gobierno y su visión sobre la política y la sociedad hondureña, respondió con calma ante los ataques de Salgado y Estrada. En su mensaje, Barahona defendió el papel de la caricatura como una herramienta legítima de expresión. “La caricatura es una herramienta de opinión que, por medio del humor, se puede realizar crítica social; a unos les va a gustar y otros nos verán como ‘enemigos’”, destacó el artista, haciendo hincapié en que la crítica es parte esencial de la democracia y que, aunque algunos la rechacen, es parte de su función en la sociedad.
Sin embargo, los comentarios de Estrada agregan una capa más de complejidad a este intercambio. Al acusar a Barahona de tener un «sesgo» y de reflejar «prejuicios e ignorancia», el viceministro parece no solo atacar el estilo y la técnica de Barahona, sino también descalificar su visión del país. Estrada también tildó a Barahona de ser parte de una “rancia oligarquía”, un término cargado de connotaciones que, según muchos analistas, busca deslegitimar la postura crítica del caricaturista. En sus comentarios, Estrada dejó claro que, en su opinión, la crítica social debe estar fundamentada en un análisis profundo, un concepto que en muchos círculos es visto como una defensa de una visión conservadora de la política, a la que se le acusa de perpetuar estructuras de poder que benefician a unos pocos en detrimento de la mayoría.
El choque entre el gobierno y Barahona refleja un escenario creciente de tensión en el país, donde los funcionarios públicos parecen cada vez más reacios a tolerar voces disidentes, incluso en el ámbito artístico. Las críticas al gobierno, en particular las provenientes del ámbito artístico y periodístico, se han vuelto un tema central de debate en las redes sociales y entre la ciudadanía. El caso de Barahona pone en evidencia una clara preocupación por el uso del poder para silenciar a quienes se oponen al discurso oficial, lo que podría ser un indicio de la creciente intolerancia hacia la diversidad de opiniones en Honduras.
En medio de estos intercambios, el debate se extiende a una discusión más profunda sobre la libertad de expresión en el país. Mientras algunos sectores defienden el derecho de los artistas y caricaturistas a expresar sus opiniones, otros argumentan que tales manifestaciones deberían ser más «responsables» y «sensibles» a las realidades del país.
El incidente, que comenzó como un intercambio en redes sociales, pone en evidencia una dinámica peligrosa en la que la crítica, más que ser vista como un mecanismo de reflexión social, es percibida como un ataque personal por parte de las autoridades. Mientras tanto, la controversia sigue abierta, y muchos se cuestionan hasta dónde llega la tolerancia del gobierno hacia la libertad de expresión y la crítica política.


