Redacción. Un menor de 16 años perdió la vida tras recibir un disparo presuntamente accidental de un agente policial durante un retén en San Marcos de Ocotepeque.
La versión oficial indica que el uniformado disparó al suelo como advertencia, pero familiares del joven exigen una investigación imparcial para esclarecer si hubo intencionalidad.
Según el relato de las autoridades, el sábado por la noche, Ángel Ariel López Mejía (16) circulaba en motocicleta junto a otro joven cuando se encontraron con un retén de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT).
Al no detenerse, un agente efectuó un disparo al suelo que, según la Policía, rebotó e impactó al adolescente.
El jefe policial de Ocotepeque, Miguel Ángel Villatoro, declaró: «El disparo fue de advertencia hacia el suelo. Los jóvenes cayeron de la moto por el susto, y el acompañante huyó. Lamentablemente, el proyectil alcanzó al menor».
El herido fue trasladado primero a un centro médico local y luego al hospital Mario Catarino Rivas en San Pedro Sula, donde falleció horas después.
Familiares exigen transparencia
Los allegados del adolescente rechazan la versión policial y demandan una investigación exhaustiva. «Queremos saber la verdad. ¿Fue realmente un accidente o le dispararon directamente?», cuestionó un familiar anónimo.
La Policía aseguró que los agentes involucrados fueron puestos a disposición del Ministerio Público.
Cifras alarmantes
Según Coiproden, en Honduras mueren en promedio 50 menores al mes por causas violentas.
Datos del Sepol revelan que, en 2024, se han registrado 506 homicidios (450 hombres y 56 mujeres), con los departamentos de Cortés, Francisco Morazán y Olancho a la cabeza.


