A puertas de un partido clave por el liderato del fútbol argentino, Boca Juniors enfrenta otra preocupación: la salud de su entrenador, Miguel Ángel Russo, internado esta semana por tercera vez en casi un mes.
El técnico argentino, de 69 años, fue hospitalizado el miércoles mientras se realiza una batería de estudios médicos, aunque se espera que regrese pronto a las prácticas, dijeron a la AFP fuentes cercanas al popular club auriazul.
Técnico en la campaña que llevó al Xeneize a alzar su última Copa Libertadores, en 2007, Miguelito es duda para el juego contra Defensa y Justicia el sábado, correspondiente a la décima jornada del torneo Clausura, que se celebrará entre viernes y martes.
Si vence en su visita y se dan otros resultados, Boca podría treparse a la punta del Grupo A, ocupada actualmente por Unión con dos puntos más.
No es la primera vez que Russo, diagnosticado con cáncer en 2017, que superó tras un tratamiento, prende las alarmas en el llamado Mundo Boca, como se conoce a la multitudinaria hinchada del club de Buenos Aires, uno de los más poderosos de América.
Desde que asumió las riendas xeneizes por tercera vez en junio, ha sido internado al menos en tres ocasiones, alguna por una infección urinaria, en medio de un franco deterioro físico.
Su voz ha perdido fuerza y camina con lentitud, e incluso se le vio decaído y somnoliento mientras estaba en el banco de suplentes en el partido que su equipo venció a Aldosivi (2-0) en Mar del Plata a finales de agosto.
– «Tengo el alta de todo» –
Pese a todo, el DT no dudó en estar luego en la banca frente a Rosario Central (1-1), en un partido donde fue ovacionado por la hinchada rosarina, que lo considera casi un prócer, y también acudió a La Bombonera para dirigir ante Central Córdoba (2-2) el fin de semana pasado.
Russo ya había mostrado una fuerza similar en diciembre de 2017, cuando ganó el título de la liga de Colombia al mando de Millonarios un día después de haber recibido una sesión de quimioterapia en Bogotá.
«Hubo muchos que dijeron tonterías, que me entran por un oído y me salen por el otro. El que sabe de su salud es uno, el resto no. Si yo estoy trabajando es porque tengo el alta de todo, también de mi familia», afirmó el timonel recientemente.


