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Protestan en el Hospital Escuela por despidos «sin pago ni explicación»

Tegucigalpa. Una nueva ola de indignación sacude al Hospital Escuela. Entre pasillos saturados y áreas que ya operan al límite, trabajadores del centro asistencial, acompañados por personas afines al Partido Nacional, alzaron la voz contra lo que califican como despidos injustificados, sin pago de salarios atrasados y sin notificación formal.

La protesta no solo destapó el malestar laboral, sino también una fuerte carga política. Los manifestantes hicieron un llamado directo al presidente Nasry Asfura, a quien le pidieron intervenir de inmediato para frenar lo que consideran un acto “inhumano” contra cinco empleados que, según denuncian, han sido separados de sus cargos sin recibir el pago de tres meses de trabajo.

“Son solo cinco, señor presidente… usted puede ordenar que los dejen. Son personas que trabajan duro”, expresó.

Denuncias desde adentro: “Los corren sin pagarles ni avisarles”

La dirigente del Partido Nacional, Sara Carranza, denunció que los despidos se están ejecutando sin seguir procedimientos legales ni administrativos. Según su testimonio, los empleados únicamente reciben una nota informal indicándoles que deben retirarse.

Carranza también hizo un llamado al titular de la Secretaría de Salud y a las autoridades del hospital, señalando directamente a funcionarios como responsables de estas decisiones.

“Doctor Medina, póngase la conciencia en la mano. No es justo despedir gente sin pagarles. Aquí necesitamos personal, no que lo estén quitando”, reclamó.

Áreas críticas quedarían sin personal

La situación, según los denunciantes, podría tener consecuencias inmediatas en la atención hospitalaria. Una de las trabajadoras despedidas se desempeñaba en el área de “banderilla”, considerada clave en el funcionamiento interno del hospital.

Además, señalaron que en transporte y otras áreas ya se reportan bajas que podrían dejar descubiertos servicios esenciales.

“Hoy y mañana no habrá quien cubra ese puesto. Aquí falta personal, no sobra”, advirtieron.

Más allá del conflicto administrativo, los manifestantes enfatizan el impacto humano detrás de los despidos. Algunos de los afectados tienen hijos con necesidades especiales y dependen completamente de su salario.

“Somos mal pagados y aún así seguimos trabajando entre virus y riesgos. No es justo que nos saquen así”, lamentó otra de las presentes.