estadisticas web

Orgullo latino: Bad Bunny sacude el Super Bowl con un show histórico en español

California, Estados Unidos. Lo prometió y lo cumplió. Bad Bunny transformó el medio tiempo del Super Bowl 60 en una poderosa reivindicación de la identidad latinoamericana, marcando un hito histórico al protagonizar el primer espectáculo completamente en español en los 60 años de historia del campeonato de la NFL.

Bajo su nombre real, Benito Antonio Martínez Ocasio, el artista puertorriqueño convirtió el césped del Levi’s Stadium en un manifiesto cultural que fusionó música, símbolos caribeños y mensaje social. “El mundo bailará”, había adelantado en el video promocional. Y así fue.

Una puesta en escena cargada de identidad

La escenografía evocó con fuerza a Puerto Rico y al Caribe. “La Casita”, réplica de las viviendas coloridas que formaron parte de su más reciente gira, dominó el escenario junto a palmeras, banderas latinoamericanas y bailarines vestidos con trajes de hierba verde. Cada detalle fue una declaración de orgullo y pertenencia, en un contexto político estadounidense marcado por el debate migratorio y la identidad cultural.

Un repertorio que cuenta historias

El espectáculo arrancó con una frase directa y simbólica pronunciada por un hombre con sombrero tradicional caribeño: “Qué grande es ser latino. Esta noche, bebemos”. A partir de ahí, Bad Bunny desató una secuencia musical que combinó fiesta y denuncia.

Interpretó “Tití Me Preguntó”, con su característico ritmo de dembow dominicano, antes de adentrarse en “El Apagón”, una bomba tradicional que celebra Puerto Rico mientras denuncia las desigualdades estructurales de la isla, en especial los persistentes apagones eléctricos tras el huracán María. Durante esta canción, el artista escaló un poste de energía, reforzando el mensaje que ya había expuesto en el documental incluido en el videoclip original.

Invitados y guiños a la historia musical latina

El medio tiempo también estuvo marcado por presencias especiales. Ricky Martin apareció sentado en una de las icónicas sillas de plástico que forman parte de la portada del álbum Debí Tirar Más Fotos, trabajo que le valió a Bad Bunny el Grammy Awards al Álbum del Año la semana pasada.

La sorpresa internacional llegó con Lady Gaga, quien interpretó “Die With a Smile”, la única canción en inglés de la noche, antes de dar paso a “Baile Inolvidable”, tema que convirtió el escenario en una celebración que evocó una recepción de boda.

El homenaje al reggaetón no faltó. El show incluyó referencias a Daddy Yankee y su clásico “Gasolina”, así como “NuevaYol”, canción que samplea “Un Verano en Nueva York” de El Gran Combo de Puerto Rico. Esta parte recreó calles urbanas de Nueva York, con bodegas y carteles de asistencia social, celebrando la identidad de los barrios puertorriqueños y dominicanos.

Mensajes, símbolos y emoción

Bad Bunny lució un jersey con el apellido “OCASIO” y el número 64, entregó una réplica de su Grammy a un niño con el mensaje “Siempre cree en ti mismo”, y se dirigió al público con palabras que resumieron el espíritu de la noche:
“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio. Si estoy aquí hoy en el Super Bowl 60, es porque nunca dejé de creer en mí mismo”.

En las pantallas gigantes apareció el coquí puertorriqueño, sapo emblemático de la isla y símbolo de su más reciente álbum y gira, una especie amenazada por el desarrollo descontrolado. La actuación desbordó alegría, esperanza y afirmación cultural, elementos que, en el clima político actual, funcionaron como un mensaje político sin necesidad de consignas explícitas.

Un momento histórico para la música latina

Aunque Bad Bunny ya había pisado el escenario del Super Bowl en 2020 como invitado junto a Jennifer Lopez y Shakira, esta vez el escenario fue completamente suyo.

El artista más escuchado en Spotify durante cuatro de los últimos seis años no solo encabezó el mayor espectáculo deportivo del mundo: convirtió el Super Bowl en una celebración de toda Latinoamérica, demostrando que el español, la cultura caribeña y las historias latinas tienen un lugar central en el escenario global.