Aunque el gobierno celebra el respaldo de Moody’s, el experto advierten que el país no ha logrado avanzar hacia una calificación más sólida
Tegucigalpa. Mientras el Gobierno de Honduras aplaude la ratificación de la calificación crediticia de B1 con perspectiva estable por parte de Moody’s Investor Service, voces del análisis económico cuestionan el entusiasmo oficial. Uno de ellos fue el economista Roberto Lagos, quien lanzó duras críticas a través de su cuenta en X, advirtiendo que el país lleva ocho años sin mejorar su posición en el sistema internacional de riesgos.
“¿Será que no recuerdan qué significa ser B1 con perspectiva estable? Significa alguna capacidad de repago. Seguimos estancados desde 2017 en la misma nota y lejos del grado de inversión”, escribió Lagos, señalando que la calificación aún sitúa a Honduras dentro de los niveles especulativos. En una segunda publicación, agregó: “¿Será que les recordamos al Gabinete Económico que significa la calificación B1 de Moody’s? Desde 2017 estamos estancados”.
Los comentarios del analista han generado debate, al poner en perspectiva una evaluación que, si bien evita el deterioro crediticio, tampoco representa un avance tangible hacia la categoría de menor riesgo, lo que limita el acceso del país a financiamiento internacional más competitivo.
Será que no recuerdan que significa ser B1 con perspectiva estable – significa alguna capacidad de repago. Seguimos estancados desde el 2017 en la misma nota y lejos del grado de inversión. https://t.co/XcIe13Rrap pic.twitter.com/fsmjSK3Kw6
— Roberto Lagos (@roberto_lagos_m) July 18, 2025
Moody’s destaca orden fiscal, reservas sólidas y estabilidad económica
Pese a las críticas, la Secretaría de Finanzas consideró la ratificación de Moody’s como una validación del manejo económico del gobierno. En un comunicado, destacó que la nota B1 con perspectiva estable es el resultado de políticas orientadas a la consolidación fiscal, mayor transparencia en el uso de recursos públicos y un programa agresivo de inversión social.
Moody’s valoró positivamente la estabilidad del crecimiento económico hondureño, la gestión prudente de la deuda pública y el comportamiento moderado del déficit fiscal. Asimismo, la calificadora reconoció la solidez de las Reservas Internacionales Netas, que al 16 de julio alcanzaron los 9,203.6 millones de dólares, equivalentes a 5.9 meses de importaciones.
El informe también destacó el Marco Fiscal de Mediano Plazo, una herramienta clave que define reglas claras para el manejo financiero del Estado y promueve la sostenibilidad de la deuda pública.
Persisten los desafíos estructurales
A pesar de los avances en materia macroeconómica, Moody’s advirtió que Honduras continúa enfrentando obstáculos históricos que limitan su crecimiento: una economía de bajo tamaño, bajos ingresos por habitante, instituciones débiles y una alta exposición a desastres naturales, como huracanes y sequías. A ello se suma la herencia de un modelo económico neoliberal que, según el informe, ha restringido la capacidad del Estado para impulsar un desarrollo más equitativo.
En este contexto, la agencia subrayó que reformas como la nueva Ley de Justicia Tributaria son esenciales para mejorar la recaudación, fortalecer el aparato institucional y ampliar el margen de maniobra fiscal del país.
¿Qué implica una calificación B1 con perspectiva estable?
La nota B1 se ubica dentro del rango especulativo o de alto riesgo, lo que indica que el país tiene capacidad para cumplir con sus compromisos financieros, pero bajo condiciones frágiles. La perspectiva estable significa que Moody’s no espera modificar esta nota en el corto plazo, siempre que se mantenga el actual entorno macroeconómico.
Para expertos como Lagos, esto implica que Honduras no ha dado un paso hacia niveles más favorables de riesgo, y que la inercia en esta calificación desde 2017 debe generar preocupación, más allá del discurso optimista del Gobierno.

Un punto medio: entre estabilidad y estancamiento
El Gobierno, por su parte, insiste en que mantener esta calificación refuerza la imagen del país ante los mercados internacionales y genera confianza para atraer inversiones. Además, señala que esto permitirá acceder a créditos en mejores condiciones y dinamizar la economía interna.
Sin embargo, los analistas advierten que sin una mejora concreta en la calificación, las ventajas siguen siendo limitadas. El verdadero desafío, dicen, es salir del umbral de riesgo especulativo y alcanzar el grado de inversión, un nivel que ofrecería al país mayores oportunidades de financiamiento y desarrollo.


