Tegucigalpa. Vuelve a encenderse la polémica en el tablero de los derechos humanos en Honduras, esta vez con un señalamiento directo que apunta hacia la propia Secretaría encargada de garantizarlos. La defensora Dina Meza, directora de la Asociación por la Democracia y los Derechos Humanos (ASOPODEHU), denunció haber sido blanco de hostigamiento por parte de la ministra Leda García Pagán, luego de una reunión que terminó muy lejos de lo esperado.
Lo que debía ser un espacio para discutir la situación de los derechos humanos y dar seguimiento a una solicitud presentada desde el 13 de abril, terminó según la activista en un tenso intercambio marcado por reclamos y actitudes confrontativas.
“La ministra empezó a hostigarme y a mostrarse muy agresiva por publicaciones que he realizado en el periódico Pasos de Animal Grande”, denunció Meza.
Pero el señalamiento no se queda ahí. La defensora asegura que, en medio del altercado, se le advirtió sobre una posible querella en su contra y contra el medio vinculado a sus publicaciones, una acción que según advierte envía un mensaje preocupante para quienes ejercen el periodismo crítico en el país.
Para Meza, lo ocurrido no es un hecho menor. Lo califica como un episodio “grave” que pone en entredicho el compromiso institucional con la libertad de expresión y deja en evidencia una contradicción incómoda: la entidad llamada a proteger derechos, siendo señalada por intentar silenciarlos.
“Lo peor que nos puede ocurrir es una ministra repitiendo patrones tóxicos de administraciones anteriores”, lanzó, elevando el tono del cuestionamiento.
En un mensaje directo al poder, la defensora no dudó en poner el tema sobre la mesa del presidente Nasry Asfura, a quien pidió vigilar de cerca el accionar de la Secretaría de Derechos Humanos, recordando su promesa de no perseguir a periodistas.
“Eso es lo que está haciendo su ministra de Derechos Humanos, y es gravísimo para la libertad de expresión”, remató.
Hasta ahora, la Secretaría guarda silencio. No hay postura oficial, ni claridad sobre si la amenaza de querella pasó de las palabras a los hechos. Tampoco se ha confirmado si existen acciones formales contra Meza o el medio Pasos de Animal Grande.
El caso deja una pregunta incómoda flotando en el ambiente: ¿quién vigila a quienes deben garantizar los derechos?


