El caso de Javier Bonilla, un abogado destacado de El Progreso, ha conmocionado a todo el país tras su trágica muerte mientras intentaba huir de extorsiones en Honduras. Según relató su esposa Estefany Sarabia, desde Nueva York, solicitante de asilo político, el drama comenzó el 12 de abril, cuando una banda criminal exigió 200 mil lempiras bajo amenaza de muerte si no se cumplía en 48 horas.
El matrimonio, que además había fundado el negocio familiar «La Birriada» en Las Acasias, se vio obligado a cerrarlo tras recibir amenazas directas relacionadas con su trabajo en un bufete local. «Nos llamaban diciendo que conocían nuestro bufete. En la última llamada, advirtieron a Javier sobre nuestro hijo de cinco años, incitándolo a huir hacia otra ciudad», detalló la esposa.
Ante la escalada de amenazas, Javier decidió enviar a su hijo a Estados Unidos, aprovechando su condición de ciudadano estadounidense. Sin embargo, sus intentos de obtener una visa fracasaron y optó por cruzar la frontera de manera irregular. Trágicamente, el contacto con él se perdió el 13 de junio, poco después de un mensaje final de despedida.
Desesperada, la esposa de Javier buscó ayuda oficial, recibiendo la noticia de su fallecimiento con detalles precisos sobre su apariencia física. «Lo dejaron abandonado», lamentó, subrayando que él había sacrificado todo por proteger a su familia. Javier, graduado en 2020, había enfrentado múltiples adversidades, incluyendo la Covid-19 y varios accidentes, antes de establecer su negocio en febrero, que cerró solo dos meses después debido a la extorsión.
Este trágico incidente subraya los riesgos y las dificultades que enfrentan muchos hondureños en medio de la violencia y la inseguridad. La familia de Javier espera justicia y seguridad, mientras el país lamenta la pérdida de un profesional comprometido y un padre dedicado.






