Tegucigalpa. La cosecha cafetalera en Honduras para el ciclo 2025-2026 podría registrar un leve crecimiento en volumen, con una producción estimada entre 6.5 y 6.7 millones de quintales de café oro exportable, lo que permitiría una importante inyección de divisas y generación de empleo, según expuso el productor Freddy Pastrana.
De acuerdo con Pastrana, ese volumen productivo representa ingresos superiores a 2,200 millones de dólares para las arcas del Banco Central de Honduras, además de la creación de más de 400,000 empleos directos vinculados a la actividad cafetalera, uno de los principales motores económicos del país.
El productor explicó que la expectativa para este año es que la cosecha sea ligeramente superior a la anterior, con un incremento aproximado de 100,000 quintales, impulsado por la renovación de fincas y mejores prácticas productivas.
En cuanto al precio internacional, Pastrana señaló que actualmente el quintal de café ronda los 350 dólares, aunque expresó su expectativa de que el valor vuelva a superar la barrera de los 400 dólares, como ocurrió semanas atrás, lo que permitiría mayor estabilidad económica para el sector y un mayor flujo de divisas.
No obstante, advirtió que el sector enfrenta problemas estructurales no resueltos, especialmente la falta de diálogo efectivo con las autoridades, una situación que, según dijo, no logró solventarse durante el actual gobierno, por lo que espera que el próximo permita un mayor acercamiento para buscar soluciones.
Uno de los principales obstáculos para la cosecha, señaló Pastrana, es la dificultad para sacar el café de las zonas productoras, debido al mal estado de la red vial rural, con caminos que en muchos casos son prácticamente de herradura.
En ese sentido, consideró urgente acelerar el mantenimiento rutinario de carreteras en las zonas cafetaleras, así como mejorar la infraestructura básica, incluyendo acceso a agua potable, electricidad y conectividad a internet, condiciones necesarias para atraer y retener mano de obra.
Pastrana también destacó que la escasez de corteros sigue siendo una queja generalizada en el sector, atribuida a la falta de políticas públicas que incentiven el retorno al campo y mejoren las condiciones de vida en las comunidades rurales.
Desde el lado de los productores, sostuvo que también existe responsabilidad en mejorar las condiciones de alojamiento y alimentación de los trabajadores, con el objetivo de garantizar la recolección total de la cosecha estimada.
Finalmente, al referirse a la productividad a largo plazo, el productor subrayó que los buenos precios no son permanentes, por lo que instó a los caficultores a reinvertir los ingresos actuales en la renovación de fincas, ya sea mediante poda o nuevas siembras.
Asimismo, recomendó buscar alternativas de inversión y establecer esquemas de consolidación de deudas a largo plazo, advirtiendo que el endeudamiento es actualmente uno de los principales problemas que enfrenta el productor hondureño, especialmente cuando los precios internacionales caen por debajo de los 200 dólares por quintal.


