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EE. UU. asumirá la administración de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro

PALM BEACH, FL – En una comparecencia desde su residencia en Mar-a-Lago este sábado, 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que fuerzas estadounidenses mantienen bajo custodia a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, tras una operación militar de gran escala. El mandatario anunció que Estados Unidos «dirigirá» el país sudamericano para garantizar una transición política y económica estable.

Ocupación administrativa y control de recursos

Trump fue enfático al señalar que, ante el vacío de poder y la inestabilidad de la infraestructura venezolana, Washington no permitirá que surja un liderazgo sin supervisión. «Vamos a dirigir el país hasta que se pueda llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente», afirmó el presidente.

El plan de administración provisional incluye la entrada inmediata de compañías petroleras estadounidenses para rehabilitar la industria energética de Venezuela, la cual Trump calificó como «seriamente dañada». Según el mandatario, la meta es reactivar la economía del país bajo los estándares de gestión de EE. UU. mientras se organiza un proceso electoral supervisado.

Detalles de la operación: «Un éxito sin bajas»

La intervención, que incluyó ataques aéreos y terrestres en puntos estratégicos como la Base Aérea El Libertador y complejos militares en Caracas, fue descrita por Trump como una «operación brillante». El presidente destacó que, a pesar de la complejidad del despliegue en zonas fortificadas, no se registraron bajas mortales en las filas estadounidenses.

Actualmente, Maduro y Flores han sido trasladados al buque USS Iwo Jima y se dirigen hacia Nueva York, donde enfrentarán formalmente los cargos por narcotráfico y terrorismo que pesan sobre ellos desde hace años.

Sobre las consultas de la prensa y la política regional

Durante la ronda de preguntas, la prensa consultó al mandatario sobre la consistencia de sus políticas judiciales en la región, específicamente respecto al reciente indulto otorgado a figuras políticas del Triángulo Norte, como el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Al respecto, Trump defendió su facultad ejecutiva de otorgar perdones, argumentando que en casos específicos, como el hondureño, su administración detectó lo que considera «persecuciones injustas» por motivos políticos. Sin embargo, marcó una distancia clara con el caso venezolano, asegurando que las pruebas contra Maduro son «abrumadoras» y que su captura responde a una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos.

Hacia una nueva etapa en el hemisferio

Con la caída de la estructura de mando en Caracas, EE. UU. se posiciona como el principal interventor en el sur del continente. Trump concluyó su mensaje advirtiendo que sus fuerzas permanecen en alerta máxima y listas para una «segunda ola de ataques» de ser necesario para asegurar la paz en el territorio venezolano.

«He respaldado, como saben, al presidente ganador, al hombre que ganó en Honduras. Respaldé al hombre que ganó en Chile. Respaldé al hombre que ganó en Argentina, y nos está yendo muy bien con todo ese grupo.

Al hombre que indulté fue, si pudieras compararlo con nosotros, fue tratado como la administración Biden trató a un hombre llamado Trump. Eso no les funcionó muy bien.

Este fue un hombre que fue perseguido muy injustamente. Él era el jefe del país. Fue perseguido muy injustamente y hay varios de ellos. Sentimos que fue una situación muy injusta la que le ocurrió.

 Él también es miembro del partido del hombre que ganó, así que obviamente a la gente le gustó lo que hice. Y una de las razones por las que se hizo es por el hecho de que el partido en el poder sentía muy fuertemente que ese hombre fue tratado muy mal.