Tegucigalpa. Honduras llega al cierre de la administración con una deuda pública que supera los 18,500 millones de dólares, pero el país no ve resultados: las obras financiadas con esos préstamos quedaron paralizadas, la caja del Estado se mantiene “llena de papel”, y la nueva administración recibe un sistema fiscal ahogado y sin capacidad de pago inmediato, advirtió el ex presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, al analizar la situación fiscal del país.
En declaraciones a Radio Cadena Voces (RCV) Mossi respondió de forma directa que la deuda, que supera los 18,500 millones de dólares entre interna y externa, no representa por sí sola un riesgo inmediato. Sin embargo, señaló que esta sostenibilidad ha sido ampliamente debatida incluso por el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido al uso ineficiente de los préstamos contratados.
“La buena noticia es que sí, la deuda externa es sostenible a los niveles actuales. El problema grave es qué se hace con la deuda”, afirmó.
Mossi sostuvo que uno de los mayores errores de la administración saliente fue mantener bajos niveles de ejecución de las obras financiadas con préstamos, repitiendo una práctica histórica en la que se prioriza la contratación de préstamos de apoyo presupuestario, es decir, recursos que se desembolsan directamente a la Tesorería General de la República para cubrir gastos inmediatos.
“Ese viejo vicio de empujarle las cuentas al que viene atrás se está repitiendo”, señaló, al recordar que esta práctica no es exclusiva del actual gobierno, sino un problema estructural del Estado hondureño.
El exfuncionario también cuestionó las versiones oficiales sobre la disponibilidad de recursos en caja. Aunque el propio secretario de Finanzas Christian Duarte ha declarado que se deja una liquidez cercana a los 5,000 millones de lempiras, Mossi advirtió que esa cifra no es suficiente, debido a la gran cantidad de compromisos pendientes de pago.
“La caja va a estar apretada en estos meses”, alertó.
En ese contexto, indicó que el próximo titular de Finanzas, Emilio Hércules, enfrentará un escenario complejo y deberá “raspar de donde pueda” para hacer frente a las obligaciones inmediatas del Estado.
Como alternativa, recomendó gestionar financiamiento de largo plazo con bancos multilaterales de desarrollo, que permita obtener recursos frescos para pagar pasivos circulantes y saldar cuentas pendientes.
Mossi subrayó que una de las prioridades debe ser el sector eléctrico, al considerar que la acumulación de deudas en ese rubro está generando un problema grave para la estabilidad financiera del país.
Finalmente, advirtió que el inicio de una nueva administración siempre implica un proceso delicado de revisión de cuentas, pagos y obligaciones, especialmente aquellas derivadas de contratos firmados a última hora, en particular de personal, los cuales suelen convertirse en uno de los mayores problemas históricos del Estado hondureño.
“El tema salarial ha sido uno de los problemas más graves que ha tenido el gobierno de Honduras históricamente, y es necesario saber exactamente cuánto se requiere para cubrir esas obligaciones”, concluyó.


