Aunque el país ha incrementado infraestructura, presupuesto y personal médico, la falta de gestión eficiente impide mejoras en la atención y agrava la inseguridad alimentaria, según la ASJ y la FAO.
Tegucigalpa. La desnutrición en Honduras continúa en ascenso y se ha convertido en un motivo de creciente preocupación para especialistas en salud pública. De acuerdo con datos recientes, este problema pasó de un 13 % en 2018 a un 15 % en 2023, evidenciando un deterioro sostenido en las condiciones nutricionales de la población, especialmente en los sectores más vulnerables.
A este panorama se suma un dato alarmante: en 2024, el 40 % de los hondureños no contaba con ingresos suficientes para costear una dieta saludable, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Ese indicador refleja una profunda crisis de acceso a alimentos adecuados, vinculada tanto a factores económicos como a deficiencias estructurales.
La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) ha puesto el tema sobre la mesa mediante un diagnóstico del sistema sanitario nacional. Blanca Munguía, directora de Salud de la organización, explicó que, pese a los avances en cobertura, los resultados no son los esperados.
“Honduras ha incrementado en los últimos años 166 establecimientos de salud, ha aumentado su presupuesto en más de un 10 % y también cuenta con una mayor tasa de médicos. Sin embargo, esto no se ha traducido en una mejor atención para la población”, señaló Munguía.
Munguía subrayó que, lejos de mejorar, la situación refleja inconsistencias en la gestión. “Hay menos atenciones y surgen interrogantes clave: ¿por qué hay establecimientos cerrados?, ¿qué está fallando en la administración del sistema?”, cuestionó.
Según la ASJ, el problema no radica únicamente en la inversión, sino en la capacidad de ejecución. Aunque Honduras aún invierte menos de lo recomendado en salud, los recursos disponibles no están siendo utilizados de manera eficiente.
“La gestión de las autoridades es determinante. Antes de aumentar la inversión, necesario garantizar resultados. El país no ha demostrado aún la capacidad de ejecutar adecuadamente el presupuesto asignado”, enfatizó Munguía.
Expertos coinciden en que la desnutrición no solo es un problema sanitario, sino también social y económico. La falta de acceso a alimentos nutritivos, sumada a fallas en el sistema de salud, podría seguir agravando las condiciones de vida de miles de familias si no se implementan medidas urgentes y efectivas.


