Tegucigalpa. La economía hondureña atraviesa un punto de inflexión luego de dos años marcados por pérdidas millonarias, cierre de mercados estratégicos y destrucción de empleo. Con la llegada de Nasry Asfura a la Presidencia el pasado 27 de enero, sectores clave como la industria acuícola y las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) expresan una renovada expectativa de recuperación, tras los efectos provocados por la ruptura de relaciones con Taiwán y la apertura comercial hacia China Popular.
El sector camaronero, uno de los más golpeados, enfrenta un escenario crítico tras la finalización del Tratado de Libre Comercio con Taiwán. Javier Amador, director de la Asociación Nacional de Acuicultores, describió los últimos años como una etapa de estancamiento, en la que, pese a un leve repunte del 14 % en 2025 frente a un 2024 calificado como “malísimo”, las exportaciones continúan muy por debajo de los niveles alcanzados en 2022.
A esta caída se suma una política monetaria restrictiva que ha limitado la inversión y la productividad, especialmente en la zona sur del país.
Crisis humana y endeudamiento tras el cierre de mercados
El impacto económico se tradujo en una crisis social profunda. Según Wilmer Cruz, representante de pequeños y medianos productores, 92 empresas camaroneras cerraron operaciones y se perdieron alrededor de 7.000 empleos directos. Además, ningún mercado alternativo ha logrado absorber el 40 % de la producción que antes se exportaba a Taiwán, dejando a los productores con deudas impagables y a miles de familias sin sustento.
La principal expectativa del sector es la reactivación del comercio con Taiwán, una promesa que Asfura se comprometió a revisar durante su campaña.
Mipymes y sector privado exigen reglas claras y financiamiento
En paralelo, las mipymes del Valle de Sula enfrentan su propia presión por la entrada masiva de productos chinos terminados. Victorino Carranza, fundador de Gremipe, advirtió que esta “invasión” sin regulación adecuada ha destruido miles de empleos, con un déficit estimado de 89.000 puestos de trabajo entre la maquila y las microempresas.
El gremio reclama diálogo directo con el Gobierno y financiamiento de emergencia, recordando que las mipymes sostienen el 68 % del Producto Interno Bruto.
Desde una óptica internacional, analistas como Graco Pérez señalan que un retorno a aliados tradicionales, con Estados Unidos como eje, facilitaría retomar vínculos con Taiwán. Para líderes empresariales como Karim Qubain, presidente de la CCIC, este giro diplomático es clave para recuperar la certidumbre jurídica que atrae inversiones.
El sector privado coincide en que la ejecución del plan de gobierno y la conformación de un equipo técnico sólido serán determinantes para convertir las expectativas en una etapa de estabilidad y crecimiento económico para Honduras.


