estadisticas web

De la refundación a la ruina: Gobierno prometió bajar la deuda pública, pero hoy es más alta

Ffv c1c94d8ssssss9dd4dd16ssssssa161a68d8ddd

Tegucigalpa.  A tres años y ocho meses de haber asumido el poder, el gobierno de Libertad y Refundación (Libre) ha incumplido una de sus principales promesas de campaña que era reducir el endeudamiento del país. Por el contrario, la deuda pública de Honduras ya supera los 17 mil 500 millones de dólares, y según el economista Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el país sigue atrapado en una espiral de deuda sin fin.

“Estamos en una situación en la cual seguimos endeudándonos para pagar más deuda. Se prometió bajar la deuda, pero hoy es más alta”, sentenció Zepeda.

La crítica no es menor. Mientras el discurso oficial habla de “refundación” y “compromiso con el pueblo”, los números revelan una peligrosa dependencia del crédito interno y externo, que asfixia al Estado y compromete las finanzas de las futuras generaciones.

Deuda interna crece y es más cara

Zepeda advirtió que uno de los aspectos más alarmantes es que la deuda interna ya iguala o supera la externa, pero con condiciones más duras: intereses altos, plazos cortos y mayor presión sobre los ingresos fiscales.

“Este tipo de deuda es más cara y obliga al gobierno a seguir pidiendo prestado solo para pagar compromisos anteriores. Eso no es desarrollo, es dependencia”, advirtió el académico.

Además, recordó que las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyen límites de deuda como porcentaje del PIB, lo que el gobierno está incumpliendo mientras vende una narrativa de “estabilidad macroeconómica”.

Finanzas intenta justificar, pero no convence

Mientras las alarmas se encienden, el secretario de Finanzas, Christian Duarte, salió al paso asegurando que los nuevos tres préstamos por más de mil millones de dólares “no son para campañas políticas” y que están destinados al gasto social y al Presupuesto General 2025.

Sin embargo, la desconfianza ciudadana crece. Duarte dijo que los préstamos son “concesionales” y con “bajas tasas de interés”, pero el trasfondo revela una realidad más preocupante: el país sigue financiando su funcionamiento con deuda, y cada año se multiplica el costo de sostener un aparato estatal ineficiente, clientelar y plagado de opacidad.

¿Refundación o continuidad del modelo fallido?

El gobierno de Xiomara Castro prometió romper con el pasado, combatir la corrupción y eliminar el endeudamiento excesivo. Hoy, ni la CICIH ha llegado, ni la corrupción ha sido erradicada, y la deuda sigue creciendo a niveles históricos.

“Nos prometieron cambio, y nos dieron más de lo mismo… incluso peor, porque ahora la deuda se usa para pagar promesas rotas”, sentenció Zepeda.

Mientras tanto, el Congreso Nacional analiza más endeudamiento con el Banco Central de Honduras, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y hasta con bancos internacionales como Citigroup y Santander, para financiar proyectos cuya transparencia está en entredicho.

Un pueblo traicionado, una economía hipotecada

El endeudamiento sin control no es solo un problema fiscal. Es una decisión política que hipoteca el futuro del país, limita las inversiones reales en salud, educación y empleo, y refleja el fracaso de un modelo que prometió refundar Honduras, pero que está repitiendo –y profundizando– los mismos vicios del pasado.

“No es ignorancia, es traición”, afirman voces críticas desde la academia y la sociedad civil, al ver cómo la deuda se convierte en el único recurso para sostener un gobierno que parece haber olvidado su promesa de luchar por el pueblo.