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VIDEO| El «búnker» extranjero del poder: Leonel Núñez revela unidad clandestina de espionaje con IA en Honduras

El presidente de la Comisión Técnica Liquidadora, Leonel Núñez, destapó una oficina de acceso restringido dentro de la extinta Secretaría de Planificación Estratégica (SPE), manejada por cubanos y venezolanos, donde se usaba inteligencia artificial para vigilar y golpear en redes a adversarios políticos.

Tegucigalpa. Lo que parecía una simple oficina de planificación estratégica terminó siendo, según una revelación explosiva, el centro de operaciones paralelo donde se vigilaba, se atacaba y se defendía a la administración anterior desde las sombras. El presidente de la Comisión Técnica Liquidadora, Leonel Núñez, confirmó la existencia de un área de acceso restringido dentro de la extinta Secretaría de Planificación Estratégica (SPE), que durante su funcionamiento estuvo dirigida por Ricardo Salgado.

La denuncia, que Núñez presentó con lujo de detalles, describe una unidad hermética: «solamente estaba integrada por gente extranjera, cubanos, venezolanos, en donde no había entrada para ningún hondureño», afirmó el funcionario.

Según su testimonio, desde ese espacio se manejaba una especie de «investigativa de mercado» que, en la práctica, funcionaba como un call center político.

«Se compraban programas de inteligencia artificial para poder ver o detectar algún tipo de comentario, darle seguimiento a algunas personas de la oposición», declaró Núñez. Y fue más allá: «Prácticamente la preindicación también era casi como que es un call center oficial en donde se miraban las redes sociales, se atacaba a la gente o se defendía el gobierno».

El caso no quedará en el señalamiento público. Núñez aseguró que todo será remitido a las autoridades competentes para que se inicie una investigación profunda. «Sí, existía esa unidad en Planificación Estratégica», sentenció, dejando la puerta abierta a más revelaciones conforme avance el proceso de liquidación de esa extinta secretaría.

La gravedad del asunto radica no solo en la exclusión de hondureños de una dependencia estatal, sino en el presunto uso de tecnología de inteligencia artificial con fines de persecución política. El hermetismo con el que operaba esa oficina sin acceso para personal nacional, y su enfoque en el monitoreo de figuras públicas y opositores dibuja un escenario de posible vigilancia ilegal y guerra sucia digital desde el propio aparato estatal.