Tegucigalpa. La Fiscalía Especial de Protección a la Mujer (FEP-MUJER) logró un importante revés contra una de las estructuras delictivas que operan bajo la fachada del servicio de taxi colectivo en la capital. En audiencia inicial, las autoridades obtuvieron auto de formal procesamiento con prisión preventiva para Franklin Josué Gámez Domínguez, presunto integrante de la banda conocida como “Los Vampis”, a quien se le atribuyen los delitos de robo, violación y privación injusta de libertad en perjuicio de una testigo protegida.
Los hechos ocurrieron el 14 de febrero de 2017, una fecha que debió ser de celebración y amor, pero que para la víctima se convirtió en una pesadilla.
Según el expediente del Ministerio Público, la afectada abordó un taxi colectivo en las inmediaciones del Hospital Escuela, confiando en que se trataba de un servicio regular de transporte. Sin embargo, quien manejaba la unidad era Gámez Domínguez, quien, aprovechándose de la vulnerabilidad de la pasajera, sacó un arma de fuego y la amenazó de muerte.
Bajo ese clima de terror, el imputado despojó a la mujer de sus pertenencias y, posteriormente, la obligó a realizar actos sexuales en contra de su voluntad. Minutos después, la abandonó en un lugar solitario, sin importarle su estado de indefensión ni el trauma que le causaba. Lejos de callarse, la víctima interpuso la denuncia correspondiente, lo que permitió a la Fiscalía iniciar una investigación que derivó en la acción penal presentada contra Gámez.
En la audiencia inicial, el juez consideró que por la gravedad de los hechos y el alto riesgo que el imputado representa para la víctima y la sociedad, lo más procedente era imponer la medida de prisión preventiva. Esta decisión garantiza que Franklin Gámez Domínguez permanezca recluido mientras se desarrolla el proceso penal en su contra, evitando que pueda intimidar a testigos o reincidir en sus actividades delictivas.
Las investigaciones del Ministerio Público revelan que “Los Vampis” no actúan solos. La banda ha perfeccionado un modus operandi particularmente peligroso: utilizan taxis que aparentan ser de primera línea o servicio colectivo legalmente establecido para generar confianza entre los pasajeros. Una vez que la víctima aborda el vehículo, la fachada se derrumba y comienza el asalto, el secuestro momentáneo y, en varios casos documentados, el abuso sexual. Este patrón delictivo ha sembrado el miedo entre las usuarias del transporte público en la capital hondureña.


