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¡Guerra de «divas» en el poder! Crivelli desempolva el pasado de Scherly tras denuncia de agresión

Tegucigalpa. El Congreso Nacional se convirtió en un ring de acusaciones cruzadas que trascendió los golpes físicos para instalarse en el terreno de las venganzas políticas y las heridas del ego. Lo que comenzó como una denuncia de la diputada Scherly Arriaga sobre una agresión en su contra durante la sesión de investidura fiscal, terminó convirtiéndose en un reality de rencillas internas cuando la viceministra de Derechos Humanos, Kathia Crivelli, le asestó un golpe bajo pero con estilo quirúrgico en la red social X.

Mientras la imagen de Arriaga mostrando lesiones visibles, circulaba acompañada de muestras de solidaridad de abogados y colegas, Crivelli tomó el micrófono virtual para desmontar la narrativa de la víctima.

La funcionaria no solo desestimó la agresión, sino que le endosó la responsabilidad total a la diputada, insinuando que su comportamiento previo estaba lejos de ser ejemplar.

“Es cómico y hasta hipócrita que ahora se victimice por un ataque que fue provocado por ella misma”, escribió Crivelli en su publicación, echando mano a un argumento que remueve los cimientos del activismo de Arriaga.

La funcionaria no se detuvo ahí y, en un ejercicio de memoria selectiva, recordó los días en que Arriaga presidía la Comisión de Género. En un ataque de sinceridad brutal, Crivelli la acusó de haber sido una espectadora impasible cuando otras mujeres, incluyéndose ella misma y Melby Ortiz, sufrieron los embates del exdiputado Bartolo Fuentes.

“Siendo Schirley la presidenta de la Comisión de Género, no tuvo la delicadeza de ni tan siquiera pronunciarse las veces que las mujeres en el hemiciclo fuimos atacadas”, sentenció.

“Fíjate bien como tratas a los demás mientras subes, porque te los encontrarás cuando bajes”, añadió.

La publicación, que incluye un tétrico «PD» donde Crivelli desafía a los bots y asegura estar acostumbrada al hate, no solo cuestiona la veracidad de las lesiones de Arriaga, sino que sugiere que los golpes, que la diputada atribuye a liberales y nacionalistas, podrían haberse originado en una trifulca entre los mismos compañeros de partido de la afectada.

“Y no sorprendería que entre los mismos compañeros de partido se hayan lastimado porque eran los que estaban haciendo desorden”, añadió Crivelli, dejando flotando la sospecha de que la presunta víctima pudo haber sido protagonista del caos que ahora denuncia.