Tegucigalpa. La violencia no da tregua en el territorio hondureño. Mientras en la zona norte el hallazgo de un cuerpo sin vida en un microbús estacionado alarmó a los feligreses, en el centro del país una víctima fue raptada, asesinada y calcinada en una aldea.
Las autoridades investigan por separado estos hechos que, aunque distantes geográficamente, reflejan la crudeza de la ola criminal que azota la nación.
En la zona norte, específicamente en Puerto Cortés, la mañana de este día transcurría con normalidad para los vecinos del barrio Buenos Aires, hasta que el hallazgo de una escena dantesca los sumió en el temor. La persona de sexo masculino sin vinos vitales yacía en el vehículo de un templo.
El carro se encontraba estacionado entre la 14 avenida y la 16 y 17 calle.
Hasta el momento, las autoridades que se apersonaron en el lugar para acordonar la escena y realizar el levantamiento correspondiente no han podido determinar la identidad del fallecido.
Rapto, asesinato e incendio en Francisco Morazán
Mientras que en Lepaterique, una nueva muerte violenta sacudió la tranquilidad de la aldea La Pila. La víctima, cuya identidad aún no ha sido revelada, habría sido raptada por un grupo de sujetos armados en un sector distinto al del crimen.

De acuerdo con información preliminar recabada por las autoridades en la escena, el hombre fue privado de su libertad por desconocidos y posteriormente trasladado por la fuerza hasta el barrio El Centro de la aldea La Pila. Fue en ese lugar donde, presuntamente, sus captores le quitaron la vida para, acto seguido, le prendieron fuego para quemar su cuerpo en un intento por borrar evidencias o como una forma de escarmiento.
El cuerpo, con visibles signos de violencia y quemaduras, fue localizado por lugareños que alertaron a la Policía Nacional. Agentes de la DPI se trasladaron de inmediato al lugar para procesar la escena y recoger cualquier indicio que pueda conducir a los responsables de este atroz crimen.


