Tegucigalpa. El crecimiento económico de Honduras enfrenta un límite mientras no exista un aumento significativo en los niveles de inversión, lo que mantiene el crecimiento estancado alrededor del 3%, limita la generación de empleo y frena el desarrollo del país, en este contexto el economista Julio Raudales consideró clave impulsar políticas que atraigan capital nacional y extranjero, aprovechar el optimismo que trae un nuevo gobierno y establecer metas económicas realistas para garantizar un crecimiento sostenible y mejoras en los indicadores sociales.
Según Raudales, lo ideal sería que trabajadores, empresarios y autoridades se sentaran a dialogar para fijar metas económicas en conjunto, metas que sean alcanzables y que, al finalizar este período gubernamental, permitan dejar un mejor escenario del que se tenía al inicio. Para él, la coordinación entre todos los sectores es indispensable para traducir las metas en resultados reales que impacten positivamente en la ciudadanía.
Al revisar los primeros meses de 2026, Raudales señala que es fundamental medir trimestralmente los avances para poder ajustar las estrategias a tiempo. Explica que, aunque existe optimismo con el inicio del nuevo gobierno, también se percibe cierto inmovilismo natural de una administración que recién comienza, lo que hace más importante la planificación realista y consensuada.
Sobre el cierre de 2025, el economista indicó que los resultados estuvieron “dentro de lo esperado”, con un crecimiento de 3.6%, inflación relativamente elevada pero manejable, tasas de interés aún altas, liquidez bancaria limitada y, en los indicadores sociales, aspectos que todavía deben mejorar. Este balance evidencia que, aunque hubo avances, persisten desafíos estructurales que requieren atención inmediata.
Respecto a la posibilidad de que el nuevo gobierno intente superar un crecimiento del 6% en un año, Raudales considera que es “muy difícil”, principalmente porque Honduras depende de las exportaciones externas. Solo Estados Unidos, su principal socio, proyecta un crecimiento del 1.8% según el Fondo Monetario Internacional, lo que limita el margen para superar cifras ambiciosas sin medidas adicionales de inversión y estímulo económico.
En cuanto a la reciente visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Honduras, Raudales aclaró que se trató de “una visita de cortesía” para conocer los planes de las nuevas autoridades. Sin embargo, destacó que estas interacciones pueden ser aprovechadas para alinear estrategias, fortalecer la confianza de los inversionistas y traducir recomendaciones en políticas concretas que impulsen la economía y beneficien a la población.
Finalmente, el economista enfatiza que el éxito de las metas económicas depende de la capacidad de todos los actores gobierno, empresas y trabajadores para adaptarse, mantener un diálogo constante y aplicar medidas concretas que generen resultados tangibles. Sin inversión suficiente y coordinación entre sectores, advierte, el crecimiento del país continuará limitado y la generación de empleo y desarrollo social seguirá siendo un desafío pendiente.


