Redacción. El manejo económico del Partido Libertad y Refundación (Libre) vuelve a ser centro de críticas, esta vez por parte del economista Roberto Lagos, quien no dudó en calificar de manera dura las decisiones y políticas implementadas por el oficialismo. A través de su cuenta de X, Lagos enumeró lo que considera los 13 “pecados económicos” de Libre.
En el primer punto, Lagos aseguró que Libre nombró en instituciones clave a ciudadanos sin la formación ni la idoneidad necesarias para los cargos en materia económica, lo que, a su juicio, ha debilitado la credibilidad de los organismos públicos y afectado la correcta toma de decisiones estratégicas.
En el segundo aspecto, señaló que las constantes contradicciones e inconsistencias en las políticas monetarias provocaron una desaceleración del crédito y un aumento de las tasas de interés. “Es sorprendente cómo ciertos economistas del Banco Central, a quienes consideraba serios, simplemente se acomodaron y olvidaron lo poco que saben de economía”, enfatizó.
Otro error, según Lagos, se encuentra en la Comisión de Bancos y Seguros (CNBS) cuyo presidente nunca se enfocó en implementar reformas que promovieran la competencia y la eficiencia del sistema financiero. Además, criticó el manejo del caso KORIUN, en el que el gobierno se comprometió públicamente a compensar a los afectados sin resultados concretos.
En el cuarto punto, el economista cuestionó la asignación de subsidios en energía, combustible y programas sociales, los cuales ofrecieron solo un alivio populista de corto plazo y no resolvieron problemas estructurales de fondo. El quinto error señalado fue el programa de reducción de pérdidas, que fracasó en su propósito y simplemente incrementó el gasto corriente sin generar mejoras efectivas en la eficiencia del sistema.
Por otro lado, Lagos criticó la transformación de la Secretaría de Planificación en lo que describió como un “ministerio de propaganda política”, desviando su verdadero rol de planificación estratégica y priorizando campañas de imagen sobre políticas efectivas.
Otro de los puntos cuestionados fueron las confrontaciones constantes con el sector privado, que provocaron la salida de empresas del sector textil y alejaron la inversión, afectando la confianza empresarial y el clima económico del país. En el octavo punto, Lagos reprochó la eliminación de la Ley de Empleo por Hora, un instrumento fundamental para la generación de empleo formal y la dinamización del mercado laboral.
En el noveno aspecto, criticó la Ley de Justicia Tributaria, impulsada por un capricho del diputado oficialista Hugo Noé Pino, que carecía de sentido económico y representaba un manifiesto ideológico, ignorando la urgente necesidad de un pacto fiscal que estabilizara las finanzas del país.
Otro desacierto destacado fue la insistencia en propuestas como la eliminación de la central de riesgos, consideradas imprudentes y peligrosas para la estabilidad del sistema financiero.
En el undécimo punto, Lagos cuestionó el sistema de subasta de divisas, que generó problemas en la asignación de recursos y aumentó los costos de operación de las empresas, afectando la competitividad del país.
En el penúltimo punto, criticó la colocación de bonos soberanos a tasas elevadas para compensar la caída en reservas internacionales, medida que, según él, resolvía problemas temporales sin atacar las causas de fondo. Finalmente, Lagos concluyó que, en todos los debates, los miembros de Libre se dedicaron a insultar y descalificar, pero siempre fueron derrotados por los datos y el análisis técnico, dejando en evidencia la brecha entre la retórica y la realidad económica.
Con estas declaraciones, Roberto Lagos reabre el debate sobre la gestión económica de Libre, resaltando la necesidad de coherencia, transparencia y responsabilidad en la administración de los recursos públicos.


