Tegucigalpa. El director del Fondo Social de Desarrollo Eléctrico (FOSODE), Francisco López, anunció que solicitará formalmente al Tribunal Superior de Cuentas (TSC) una intervención en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), tras detectar presuntas irregularidades administrativas, entre ellas empleados que figuran en planilla, pero que no desempeñan funciones reales.
López explicó que la decisión responde a la necesidad de garantizar transparencia en el manejo de los recursos públicos y corregir fallas estructurales que, según sus declaraciones, han afectado el funcionamiento de la estatal eléctrica.
El funcionario señaló que uno de los puntos críticos es el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas, en el cual afirmó, se han invertido aproximadamente 7 mil millones de lempiras, pero únicamente se han recuperado 3 mil millones.
“No se puede gastar 7 mil millones y recuperar solo 3 mil; son cosas que deben mejorar”, expresó.
Asimismo, indicó que existen debilidades en el sistema de transmisión eléctrica y que durante la actual administración se buscará fortalecer los procesos internos junto a la gerencia de la ENEE, en línea con las directrices del Poder Ejecutivo.
En cuanto a la cobertura eléctrica nacional, López detalló que Honduras es el segundo país menos electrificado de América Latina, solo por encima de Haití. Actualmente, el país registra un 80 % de electrificación, lo que implica que más del 20 % de la población aún carece de acceso al servicio. En comparación, naciones de la región como El Salvador y Nicaragua alcanzan niveles del 93 % y 94 %, respectivamente.
El director de FOSODE subrayó que uno de los principales retos de los próximos cuatro años será reducir esa brecha y llevar energía a comunidades que históricamente han permanecido sin acceso al servicio eléctrico.
Sobre la posible revisión de fondos ejecutados en la administración anterior, López manifestó que la fiscalización debe extenderse a todas las secretarías de Estado y reiteró que la intervención del TSC permitiría esclarecer cualquier anomalía detectada en la ENEE.
“Lo correcto es rendir cuentas claras y que el pueblo hondureño sepa dónde se ha invertido su dinero”, concluyó.


