Tegucigalpa. Este martes, la política hondureña y, especialmente, el Partido Liberal, han perdido a una de sus figuras más queridas y respetadas. Mirna Castro, exdiputada y exministra de Cultura, falleció después de luchar durante un tiempo contra una enfermedad que la había mantenido alejada de la vida pública en los últimos años. Su partida ha dejado un profundo sentimiento de tristeza en quienes la conocieron y compartieron con ella su compromiso y humanidad.
A lo largo de su carrera, Castro fue reconocida no solo por su capacidad política, sino por su genuino interés en ayudar a los demás. En su paso por el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y en el Congreso Nacional (CN), se destacó por su dedicación al servicio público y por un don especial para escuchar y entender a las personas. Su cercanía con la gente, su disposición a servir y su respeto hacia todos fueron cualidades que la marcaron como líder y amiga.
La dirigente del Partido Liberal, Vera Sofía Rubí Ávila, expresó su pesar al enterarse de la partida de quien fuera amiga y compañera. A través de un mensaje en sus redes sociales, Rubí Ávila escribió: “Con enorme dolor informo el fallecimiento de Mirna, producto de una enfermedad que la aquejaba desde hace tiempo. Hoy perdemos no solo a una gran política, sino a una persona que siempre tuvo un corazón dispuesto para servir a los demás”.
Recordó a Castro como una mujer de principios, con una gran capacidad para hacer bien su trabajo, pero sobre todo, por ser una amiga fiel y una persona profundamente humana. “Se distinguía por sus valores y su capacidad para acercarse a las personas, algo que nos hará mucha falta”, añadió Rubí Ávila.
Hace tres años, Mirna Castro se retiró del ámbito político para concentrarse en su salud. A pesar de la distancia física, nunca dejó de estar en el corazón de quienes la conocieron y de quienes, como Rubí Ávila, la consideraron una amiga entrañable.
Con profundo respeto y cariño, Rubí Ávila cerró su mensaje diciendo: “Nos hará mucha falta y confiamos en que Dios la reciba con los brazos abiertos. “Su legado quedará en cada uno de nosotros”.


