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VIDEO| Cuando la edad no pesa: doña Cecilia Trejo y su increíble rutina a los 96 años

A su edad, doña Cecilia Trejo no se detiene: emprende desde su hogar, elabora y vende «charamuscas» o «topoguiguios», como se les conoce en la zona norte, cocina a diario y se mantiene activa, demostrando que la edad no es un límite para trabajar y salir adelante.

​San Ignacio, Francisco Morazán. En la aldea Escano de Tepale de esta localidad, vive una mujer que parece haberle sonreído a la vida por más de nueve décadas. Su nombre es Cecilia Trejo Hernández, tiene 96 años y su historia no solo sorprende, sino que conmueve y enseña. En las montañas de esta localidad, vive una mujer que parece haber hecho un pacto con la vida. Su nombre es Cecilia Trejo Hernández, tiene 96 años y su historia no solo sorprende, sino que conmueve y enseña.

​Raíces de esfuerzo en una época de carencias

​Nacida el 14 de enero de 1930, doña Cecilia creció en una época donde la vida era dura y las oportunidades escasas. Hija de María Asunción Hernández y Manuel Trejo, su infancia estuvo marcada por el trabajo, la familia numerosa y las limitaciones de un país donde la educación no llegaba a todos. “Nunca fui a la escuela, antes los gobiernos no daban”, dice sin rodeos.

​Madurez prematura: El peso del hogar desde los 15 años

​Su vida fue, desde temprana edad, una batalla constante. A los 15 años formó una relación con Teodoro Díaz, un hombre mayor que ella, etapa que marcó el inicio de nuevas responsabilidades en su vida y la llevó a asumir, desde muy joven, el peso del hogar y la familia.

​La rutina del amanecer: Una trabajadora incansable

​Si algo define a esta mujer es su capacidad de salir adelante. Trabajadora incansable, aprendió a hacer de todo: ordeñar vacas, vender productos, cocinar, criar animales y administrar lo poco o mucho que tenía. “A las tres de la mañana ya estaba de pie”, cuenta sobre sus jornadas, que iniciaban antes del amanecer.

​Memorias de un patrimonio transformado

​En aquellos tiempos, la economía familiar se sostenía con el esfuerzo diario. Su padre era comerciante, recorría caminos vendiendo desde frijoles hasta dulces, y también compraba terrenos, dejando herencia a sus hijos. Sin embargo, los años y las decisiones familiares transformaron ese patrimonio.

​Nostalgia rural: El contraste de dos épocas

​Doña Cecilia también recuerda con nostalgia cómo era la vida antes: el café cultivado en casa, los plátanos que se regalaban, los huevos que costaban apenas dos centavos. “Ahora ya no es como antes”, dice, al comparar una época de abundancia rural con la realidad actual.

​Vitalidad asombrosa: Emprender a los 96 años

​Pese a las adversidades, formó su propia familia y tuvo cuatro hijos. Su historia está marcada por el sacrificio, pero también por su fortaleza. Nunca dejó de trabajar. Incluso hoy, a sus 96 años, sigue activa: cocina, elabora helado artesanal en bolsitas plásticas, conocido en la zona como “charamuscas”, las vende y se mueve sin dificultad. No tiene problemas de vista, ni para caminar, y recuerda todo, algo que sorprende a quienes la conocen.

​Homenaje a la longevidad y el legado

​En febrero de 2026, durante la feria del Escano de Tepale, recibió un reconocimiento como una de las personas más longevas de la comunidad. Un gesto que no solo honra su edad, sino su legado. El comité de feria destacó la importancia de valorar a quienes han sido testigos vivos de la historia local.

​Un ejemplo de resistencia frente al tiempo

​Doña Cecilia no solo representa longevidad, sino memoria, lucha y dignidad.

Ella es la prueba viviente de que la edad no siempre define la capacidad, y que la fortaleza humana puede resistir el paso del tiempo.

En un mundo donde lo inmediato domina, historias como la de doña Cecilia recuerdan que la vida también se mide en resistencia, trabajo y amor por lo que se hace.