Tegucigalpa. El analista Andrés Pavón advirtió que Honduras podría enfrentar un fuerte impacto económico si la guerra en Medio Oriente se prolonga, debido a la alta dependencia del país de alimentos importados y al encarecimiento del transporte marítimo que ya comienza a reflejarse en los mercados internacionales.
Durante su participación en el programa En la Mira, Pavón señaló que el conflicto internacional podría generar una espiral inflacionaria acelerada, especialmente en productos básicos que Honduras compra en el exterior.
El analista explicó que la economía hondureña depende en gran medida de importaciones para garantizar el abastecimiento de alimentos, lo que convierte al país en altamente vulnerable frente a crisis geopolíticas.
Dependencia alimentaria expone a Honduras
Pavón ilustró el problema con el caso del arroz, uno de los alimentos más consumidos en el país.
Según detalló, los hondureños consumen alrededor de tres millones de quintales de arroz al año, pero la producción nacional apenas alcanza 400 mil quintales, lo que obliga a importar cerca de 2.6 millones de quintales.
“Eso significa que necesitamos dólares para comprarlo y además pagar fletes marítimos que ahora son más caros. Si el conflicto se agrava, el precio del arroz podría incrementarse significativamente”, explicó.
El analista insistió en que el aumento del costo del transporte internacional podría impactar directamente el precio de los alimentos en Honduras.
Un conflicto que tomó por sorpresa a la región
Pavón también analizó el contexto geopolítico del conflicto y sostuvo que la escalada militar sorprendió a varios países de América Latina.
Explicó que muchos gobiernos de la región estaban concentrados en otros temas diplomáticos, como el encuentro convocado por el presidente estadounidense Donald Trump en Miami con mandatarios del continente, cuando comenzó a intensificarse el conflicto en Medio Oriente.
Según Pavón, este escenario demuestra cómo las guerras modernas ya no se limitan a enfrentamientos convencionales, sino que incluyen dimensiones tecnológicas, económicas y geopolíticas que afectan a todo el sistema internacional.
Oportunidades desiguales en tiempos de guerra
El analista señaló que los países productores de petróleo o armamento pueden beneficiarse económicamente de un conflicto prolongado, pero advirtió que esa no es la situación de Honduras.
Indicó que naciones como Venezuela podrían obtener ventajas por el aumento del precio del petróleo, mientras que países con industrias militares también podrían fortalecer su economía.
En contraste, Honduras enfrenta un escenario distinto, ya que su economía depende principalmente de la exportación de materias primas.
Un país que exporta materia prima y compra productos procesados
Pavón criticó el modelo económico hondureño, señalando que históricamente el país se ha acostumbrado a exportar materias primas sin procesarlas.
Mencionó ejemplos como el cacao, el aceite de palma o el café, que durante años se han vendido al exterior en estado bruto, mientras otros países los procesan y obtienen mayor valor agregado.
“Nos acostumbramos a exportar la materia prima y comprar el producto terminado”, afirmó.
El analista también señaló que Honduras ha desaprovechado su potencial agrícola, a pesar de contar con tierra fértil, abundante agua y una amplia variedad de cultivos tropicales.
Falta de apoyo a los pequeños productores
Pavón sostuvo que una de las debilidades estructurales del país es la falta de apoyo estatal a los pequeños productores para procesar sus propios productos.
Explicó que muchos agricultores terminan vendiendo su producción a intermediarios o “coyotes”, quienes luego comercializan el producto con mayores ganancias.
Según el analista, el Estado debería impulsar programas que permitan a los productores agregar valor a sus cosechas mediante procesos de transformación, empaque y comercialización.
Industrializar la producción como salida
Para Pavón, Honduras necesita apostar por el desarrollo de pequeñas industrias que permitan transformar sus productos agrícolas.
Puso como ejemplo el café, donde pequeños productores han logrado crear marcas propias que ahora compiten en el mercado nacional e internacional.
También mencionó que frutas tropicales como el jocote, el marañón o el coco podrían procesarse para producir jugos, alimentos para animales o productos envasados.
“Tenemos una enorme riqueza agrícola, pero muchas veces dejamos que hasta el 70 o el 80 por ciento de algunas frutas se pierda porque no sabemos cómo procesarlas”, señaló.
Crisis global expone debilidades estructurales
Finalmente, Pavón concluyó que la posible prolongación de la guerra en Medio Oriente pone en evidencia las debilidades estructurales del modelo económico hondureño.
A su juicio, el país necesita fortalecer su producción interna, diversificar su economía y apoyar la industrialización agrícola para reducir la dependencia de importaciones.
De lo contrario, advirtió, Honduras seguirá expuesta a las crisis internacionales que impactan directamente el precio de los alimentos y el costo de vida de la población.


