Cánticos, lágrimas y gratitud acompañaron último adiós de Órinson Amaya, quien marcó para siempre historia en el Marathón.
El presidente esmeralda falleció el lunes en un hospital privado de San Pedro Sula tras sufrir un infarto y este miércoles fue sepultado.
Familia, amigos y la enorme afición verdolaga acompañaron a Órinson Amaya en su último adiós, honrando su legado y su amor inquebrantable por el Marathón.

Después de realizada una misa realizada este miércoles, el ataúd con Órinson Amaya fue trasladado al cementerio.
La directiva, jugadores de primera división, Reservas y afición hicieron un homenaje al presidente del club Órinson Amaya. Esto ocurrió previo a su entierro en las instalaciones del estadio Yankel Rosenthal de la ciudad de San Pedro Sula.
Posteriormente su cuerpo resguardado por una inmensa caravana de automóviles fue llevado al cementerio Jardines del Recuerdo para su cristiana sepultura.
La muerte de Amaya ocurre en un momento significativo para el Marathón, que celebraba sus 100 años de historia, un proyecto que él impulsó con gran entusiasmo.



