Redacción. Diversos sectores en Honduras han asegurado que el país “regresó a la Cuenta del Milenio”, pero especialistas aclaran que esa afirmación es incorrecta. Lo que realmente ocurrió es que Honduras fue incluida como país candidato para el año fiscal 2026, una categoría que no equivale a haber sido readmitido en el programa.
Según explican los analistas, la Corporación del Desafío del Milenio (MCC, por sus siglas en inglés) —la entidad estadounidense que administra estos fondos— opera bajo un proceso dividido en varias etapas. La primera consiste en identificar a los países candidatos, es decir, aquellos que pueden ser evaluados. Para aparecer en ese listado solo se requieren dos condiciones: contar con un ingreso per cápita dentro del rango permitido y no estar legalmente inhabilitado por el Gobierno de Estados Unidos. Honduras cumple ambos criterios, razón por la que figura en la lista.

No obstante, esta clasificación no significa que el país recibirá financiamiento, ni que ha sido seleccionado para un acuerdo (Compact). Para avanzar a la siguiente fase, Honduras debe aprobar una evaluación más rigurosa conocida como el “scorecard”, que mide indicadores clave como control de la corrupción, Estado de derecho, libertades civiles y calidad del gasto público.
En esa evaluación, recuerdan los expertos, el país ha fallado de manera reiterada, especialmente en el indicador de control de la corrupción, que es obligatorio para acceder a los fondos. Por ahora, Honduras únicamente ha obtenido la posibilidad de ser evaluado, sin que ello represente un retorno formal al programa.
De acuerdo con especialistas, afirmar que Honduras ya volvió a la Cuenta del Milenio constituye una lectura anticipada o una interpretación imprecisa de la situación. Señalan que el país aún debe demostrar mejoras sostenidas en gobernanza, transparencia y lucha contra la corrupción antes de aspirar a un convenio real con Estados Unidos.
En síntesis, Honduras no ha regresado a la Cuenta del Milenio. Únicamente se encuentra en la etapa inicial del proceso, y todavía debe superar la evaluación técnica previa a cualquier consideración de financiamiento.



