Tegucigalpa. Honduras ha perdido capacidad de producir sus propios alimentos en la última década, según cifras oficiales del Banco Central de Honduras (BCH), advirtió el exdirector ejecutivo de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (FENAGH), Guillermo Cerritos.
“El país está aplazado en lo que realmente come el hondureño”, señaló el experto en temas agrícolas.
Dependencia de importaciones
Cerritos recordó que en 2014 el país importaba alrededor de 2 millones de quintales de maíz blanco para cubrir el déficit de producción nacional. Una década después, en 2024, esa cifra se duplicó a 4 millones, lo que refleja el deterioro en la capacidad productiva interna.
El panorama no es mejor en otros cultivos básicos:
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Frijol rojo: en los últimos tres años las importaciones aumentaron un 66%.
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Arroz: el 90% del consumo nacional depende de importaciones, un efecto directo de los tratados de libre comercio.
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Maíz amarillo: Honduras importa desde hace años el 100% de este grano.
“Esto significa que hemos duplicado la dependencia de importaciones en el grano básico más importante del país”, subrayó.
Seguridad alimentaria en riesgo
Para el técnico, la situación pone en entredicho la seguridad alimentaria: “Como país no estamos ofreciendo seguridad alimentaria a nuestros ciudadanos. No tenemos la capacidad de reducir las importaciones de lo básico, al contrario, cada vez dependemos más”, alertó.
Cerritos también cuestionó que, pese a que la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) tiene un presupuesto aprobado para 2025 de 9,013 millones de lempiras, los resultados no se reflejen en los rubros esenciales de la alimentación. “En lo que realmente come el hondureño estamos aplazados”, reiteró.
Vínculo con la pobreza
El exdirectivo recordó que este deterioro en la producción nacional está directamente ligado a la pobreza. Citando datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), señaló que tras la pandemia de COVID-19 lo único que Honduras logró fue regresar a los niveles de pobreza de 2019.
“Se pueden hacer muchas cosas, pero los planes de gobierno deberían ser sencillos y concretos. No se trata solo de ejecutar un presupuesto, sino de dirigir los recursos a acciones que realmente cambien la situación”, concluyó.


