Tegucigalpa. En los próximos días, el Congreso Nacional discutirá la aprobación de nuevos préstamos que sumarían más de mil millones de dólares, provenientes del Banco Andino de Fomento (CAF), el Banco Mundial y otros organismos multilaterales. Así lo advirtió Mauricio Díaz Burdett, director del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (FOSDEH), al señalar que gran parte de estos fondos serían destinados a gasto corriente y a cubrir pasivos laborales de funcionarios en la recta final del actual gobierno.
Deuda en un año electoral
Díaz Burdett recordó que si bien el presupuesto nacional contempla financiamiento externo, este requiere aprobación legislativa para que se concreten las negociaciones. No obstante, advirtió que en el caso de la CAF persisten dudas sobre la legalidad y transparencia del convenio, pues la oposición política denunció irregularidades en el procedimiento.
“Hay un dilema serio con la CAF, porque no se siguió el procedimiento regular y porque se percibe que este financiamiento no es el más apropiado”, sostuvo el economista.
A su juicio, detrás de la urgencia por aprobar los desembolsos hay un trasfondo electoral: asegurar la disponibilidad de divisas y evitar una posible escasez de dólares en los meses previos a las elecciones.
Endeudamiento para gasto corriente
El director del FOSDEH cuestionó que los nuevos préstamos no estén dirigidos a proyectos productivos, sino a cubrir obligaciones inmediatas de la administración. “Se habla de pagar aguinaldos, prestaciones y pasivos laborales de funcionarios que podrían dejar el cargo con el cambio de gobierno. Esto es deuda que se usará para gasto corriente”, advirtió.
Díaz Burdett reconoció que parte de los desembolsos serviría también para evitar atrasos en los pocos proyectos de obra pública en ejecución, pero criticó que el bajo nivel de ejecución presupuestaria del gobierno evidencia que el dinero no se traduce en desarrollo real.
Riesgos de la deuda y contradicciones oficiales
Aunque el gobierno asegura que la relación deuda-PIB ha disminuido, el FOSDEH considera que ese discurso es engañoso. “Todos los gobiernos dicen lo mismo, pero en la práctica el endeudamiento sigue creciendo. Habría que hacer una auditoría de la deuda pública para saber qué realmente se ha pagado y qué queda pendiente”, dijo Díaz Burdett.
Actualmente, Honduras mantiene un saldo de más de 17 mil millones de dólares en deuda externa, pese a los anuncios oficiales de reducción.
Riesgo de devaluación
El economista también advirtió que, si los recursos externos no llegan en los próximos meses, el país podría enfrentar una aceleración de la devaluación del lempira frente al dólar. “A corto plazo, la disponibilidad de divisas es crucial. Si no entran los desembolsos, la presión cambiaria aumentará”, apuntó.
Las declaraciones del FOSDEH evidencian que el nuevo endeudamiento, lejos de garantizar inversión y desarrollo, responde a necesidades inmediatas del gobierno y a un contexto electoral que busca evitar tensiones en la economía. Mientras tanto, el país sigue cargando con una deuda millonaria que compromete el futuro financiero de Honduras.


