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Ucrania logra emotivo tiunfo ante Eslovaquia

El frente de la Euro está cubierto por Ucrania, un país que sufre su propia tragedia en el conflicto armado con Rusia y que, en el plano futbolístico, también tuvo que pasar un calvario en su debut en Alemania 2024. Hoy, parece que el destino le sonríe a una ‘Zbirna’ que levantó la mano en el certamen más importante del viejo continente.

Otro duelo memorable, heroico, inolvidable en la Euro 2024: Ucrania dio la vuelta a Eslovaquia por 2-1 en duelo del Grupo E que apunta a ser poco más que infartante, con un cierre que apunta a ser quizás el más dramático de toda la competencia.

El partido arrancaba con sorpresa en la portería ucraniana, en la que no estaba el madridista Andriy Lunin; su bajo rendimiento en el partido ante Rumanía provocó que Rebrov apostara de inicio por Trubin. Y el guardameta del Benfica tardó únicamente 10 minutos en darle la razón al técnico ucraniano. En su primera intervención, sacó el pie derecho para evitar el gol de Haraslin, que había sacado un golpeo raso desde el interior del área. Tan solo un minuto después, su parada sería aun más meritoria rechazando a bocajarro una volea desde el área pequeña de Schranz.

Pero no serían las únicas. En el minuto 16 tuvo que volver a intervenir para detener un gran golpeo de falta de Hancko, que buscaba la escuadra derecha en lo que sería la antesala del primer gol del partido. En la siguiente jugada, un despiste de la defensa ucraniana en un saque de banda acabó en un centro al segundo palo desde el costado izquierdo de Haraslin que fue cabeceado picado por Schranz, que pilló a contrapié a Trubin, que nada pudo hacer en esta ocasión.

Para encontrar el primer acercamiento peligroso de Ucrania en el partido hubo que esperar hasta el 27, cuando Dovbyk recibió un balón en el interior del área eslovaca y, tras recortar a un defensor, remató a portería, pero su disparo fue interceptado por Vavro, que lo envió a córner. Y la más clara en clave ucraniana llegó cinco minutos después cuando, tras una gran jugada trenzada entre Yarmolenko y Dovbyk, el balón le cayó a Tymchyk, que con un remate raso cruzado, estrelló el balón en el palo derecho de la portería eslovaca.

El asedio ucraniano continuaría hasta el final de la primera mitad, con otra gran ocasión en las botas de Mudryk que, tras ganar una carrera a su par, se plantó en el mano a mano ante Dubravka, pero en lugar de rematar buscó el pase para Dovbyk, un envío que fue despejado por Skriniar. Y así, con un Ucrania al alza pero sin aprovechar sus oportunidades, se marcharon ambos equipos a vestuarios.

Nada varió en la reanudación. Ucrania volvió del descanso con la única intención de igualar el partido lo antes posible, y antes de los 10 minutos de reanudación ya lo logró. El empate llegó tras una gran jugada por banda izquierda que acabó con un centro raso de Zinchenko al punto de penalti buscando la llegada de segunda línea de Shaparenko que, con un disparo al palo corto con su pierna izquierda, consiguió batir a Dubravka y colocar el 1-1 en el marcador.

El gol hizo despertar a Eslovaquia, que poco a poco fue igualando a base de intensidad el partido, llegando incluso a inquietar en alguna ocasión la portería ucraniana. Sin embargo, el siguiente acercamiento peligroso del partido volvería a protagonizarlo Ucrania; en un contragolpe comandado por el delantero del Valencia Yaremchuk, que había sustituido unos minutos antes a Dovbyk, asistió para a Mudryk, que disparó muy escorado con su pierna izquierda para acabar estrellando el balón en el palo derecho de la portería de Dubravka.

Ucrania seguía creciendo en el partido y la remontada no tardaría en consumarse. En el minuto 80, Yaremchuk recibió un gran envío de Shaparenko a la espalda de Skriniar en la parte derecha del interior del área, y, tras un control fantástico y la no salida de Dubravka, consiguió meter la punta de su bota derecha para superar al guardameta eslovaco y poner el 1-2 en el marcador. Conseguía así Ucrania darle la vuelta a un partido que se le había complicado más de lo previsto.

Aun quedaba el tramo final del encuentro, y los eslovacos no iban a darse por vencidos. De hecho, el gol en contra espoleó a los de Calzona, que, en un ataque de orgullo se lanzaron a por el empate. Sin embargo, pese a que merodearon el área ucraniana hasta el pitido final, disponiendo incluso de varias jugadas a balón parado peligrosas, el marcador no se movería, consumando la victoria ucraniana.