Durante su entrevista en el programa En La Mira, que se transmite por Q´hubo tv con el periodista Carlos Martínez, el director de la organización no gubernamental, Espacio Regional de Occidente (EROC), Carlos Chinchilla, aseguró que la clase política de Honduras debe pasar por una transformación.
Chinchilla dijo que en Honduras se han “invertido los papeles”, pues el poder debe residir en el pueblo y no los políticos, que ha traído decepción y expectativas que no se cumplen tras cada proceso electivo.
“Cada vez se acentúa más el abstencionismo y cuando hay repuntes de participación volvemos a caer en el círculo vicioso de no recibir la respuesta que el pueblo merece”, indicó.
Al mismo tiempo, indicó que durante las campañas electorales los políticos entonan un “canto de sirena”, mientras que cada vez más la clase política se vuelve “un depredador” que se alimenta de los votos, el silencio y la falta de participación ciudadana.
En ese sentido, Chinchilla lamentó que parte de los problemas que aquejan a Honduras son culpa de los hondureños que entregan su cuota de poder a las personas equivocadas. Al tiempo que no se exige cumplimiento de las promesas de campaña.
“Hemos creado esta especie rara. Rara porque le creemos cuando están en campaña y nos decepcionamos cuando están en el ejercicio del poder; pero realmente somos los ciudadanos los que tenemos mucha responsabilidad”, agregó.
“El político hondureño no es responsable, no es creíble, ni que piense más de lo que sus intereses le manden. Pero, aun así, vamos a votar y seguimos eligiéndolos”.
¿Estamos resignados para el próximo proceso electoral a elegir el mal menor?
Chichilla indicó que las próximas elecciones son una oportunidad para que la ciudadanía asuma su papel y busque un cambio de paradigma político, aunque sea “un esfuerzo cuesta arriba”.
En ese sentido, hizo un llamado a la población para que no se dejen llevar ante falsas promesas y “sonidos esperanzadores”, siendo firmes en su rol de electores.
“Sé que hay gente muy buena en los gobiernos, gente responsable, pero en menor proporción con los que realmente llegan a lucrarse con el poder. ¿Pero dónde está la clave? en nuestro voto consciente”.
Para el director de la organización de transparencia, sostuvo que es una oportunidad para observar a los nuevos funcionarios de gobierno, de exigir remiendo de cuentas para alcázar “una conversión” para un cambio positivo y así evitar la corrupción.
“Aquí somos todos como árbitros de fútbol, no sabemos dónde tenemos las manos ni lo reglamento y lo mismo ocurre en la política. Cuando mi partido está en el poder, soy permisivo, todo está bien y se apaña, pero todo está mal en caso contrario” ejemplificó.
¿La oportunidad histórica viene de una nueva clase política o del tripartidismo?
El director de EROC, insistió en la necesidad de un voto responsable para librarse de las “manzanas podridas”, mediante la conciencia de clase y la militancia responsable. Por ende, más que ver un problema, se requiere de una reacción.
“Hay gente buena con un recorrido limpio, a excepción de los errores humanos, pero no nos pueden pelar la cara, ni señalarlos por nada”
Para Chichilla, dijo que la clase política no cambiará por sí misma y por ello a los hondureños les corresponde dar el primer paso, siendo responsables y sin ceder espacio ante los corruptos desde los distintos ámbitos de la sociedad hondureña.
Al mismo tiempo, cuestionó los valores de los políticos tanto nuevos como viejos que se corrompen una vez en el poder mientras “los dejamos hacer lo que ellos quieren” siguiendo con los antivalores, las trampas y la misma perspectiva.
Los partidos tradicionales van a las elecciones con más de lo mismo.
Según el experto, con la ruptura del bipartidismo aumenta la posibilidad de que cada vez más partidos sumen poder y se conviertan en fuerzas políticas importantes, con la posibilidad de que haya múltiples opciones, por lo que a los políticos no les quedaría otra más que formar alianzas, como en el caso de Guatemala.
Finalmente, aseguró que este sería un proceso lento pero que permitirá un cambio en la política nacional que se ha vuelto necesario.


