Vivencias y percepciones de tres periodistas provenientes de distintas generaciones

La sociedad, como todo lo que le concierne, no permanece inmóvil en ningún sentido, pues de forma permanente es objeto de cambios, a menudo imperceptibles en el día a día. Por lo tanto, el periodismo, prodigiosa profesión que tiene en su haber el formar opinión en la sociedad, también se ve atraído por esa invisible y a la vez ineludible fuerza de atracción.

Proverbios 27:17
«Con hierro, el hierro mismo se aguza. Así un hombre aguza el rostro de otro».

 

Desde siempre se le atribuyó y así sucedió, que la profesión del periodista llevó la responsabilidad de informar y orientar a las naciones con respecto al punto de vista mejor posicionado con respecto a los intereses comunes de la sociedad. Sin embargo, con el advenimiento de la era de la nano-tecnología-digital, cualquier “Smart” en las manos equivocadas se ha vuelto un arma peligrosa para desinformar, o conducir a la opinión pública hacia intereses particulares.

Esa y otras situaciones son las que debe enfrentar el periodista como sus nuevos retos, en particular los de la generación conocida como los “millennials”, porque son lo más propensos, en teoría, a caer presa de las redes sociales.

KEVIN VILLATORO: Apuntó en la mella que ya causa en la nueva generación de periodistas que tienen cinco años o menos de estar en el ejercicio de la profesión y es la dependencia de lo digital. “Por es ahí en donde fluye una cantidad exagerada de grupos de WhatSapp. Entonces es ahí en donde digo que el uso de las redes se ha convertido en un arma de doble filo”.

“Porque no podemos desconocer que las redes sociales son hoy en día un medio de comunicación expedito, la información es más rápida, pero también muchas veces caemos en el error de no confirmarla”.

Con eso recordó las palabras de quien considera como su mentor, Gabriel García Ardón, cuando le exigía buscar, buscar y buscar, no quedarse con la primera; a su consideración eso se ha perdido en la actualidad.

También trajo a colación algo que no ha cambiado, es la necesidad de leer, para mantenerse en forma mental pues la lectura viene a ser para el periodista, lo que el ejercicio físico representa para el deportista.

“Leer, leer y continuar leyendo y adquirir conocimiento fresco. Porque hoy día mediante los sitios web oficiales de las instituciones empresariales, gremiales, de gobierno y ONG’s hay cantidades de información a la mano, pero sucede que a menudo, aunque sea de fuente confiable, están mal redactadas, o en mejor caso, su redacción no está acorde a la norma establecida para una nota periodística”.

“Por lo tanto de un boletín, por ejemplo, solo se toman los datos, pero la nota final debe redactarla el periodista, imprimirle su estilo particular y volverla entendible para todos los públicos; grave error sería solo darle ‘copy page’ y lanzarla.

También resaltó la importancia que el periodista ‘esté en el ajo’, o sea tener los receptores dirigidos hacia todas partes, para que no le sucedan situaciones como la que relató.

“Hemos visto cuando llegan funcionarios de Tegucigalpa aquí a San Pedro Sula y como ha sucedido recientemente que se han producido cambios en el Gabinete de gobierno, y hubo compañeros que desconocían quién era el nuevo titular de la Secretaría de Finanzas”.

LIZETH GARCÍA: Presidente del capítulo norte del colegio de Periodistas de Honduras, una mujer decidida que en su momento emigró de su natal Gualcinse, departamento de Lempira, para proseguir con sus estudios superiores, logro que obtuvo en el entonces, Centro Universitario Regional del Norte, ahora UNAH-VS.

Narró que su pasión siempre fue la redacción, por eso cuando surgió la posibilidad de aplicar para una prueba en el diario La Prensa, no dudó en aceptarla y es así como desde hace 21 años labora para ese medio de comunicación.

Considera que el periodismo escrito requiere de una buena preparación. “No se puede dar el lujo de ir a hacer una entrevista, cuando ni siquiera se sabe nada del entrevistado, como dicen, las buenas respuestas van a depender de las buenas preguntas, aunque esto es básico para los distintos géneros de periodismo”, apuntó.

Por otra parte, reconoció que los periodistas en la actualidad enfrentan un desgaste, dado que enfrentan dos guerras.

“Y una de estas guerras son las noticias falsas, la otras es la lucha que tenemos entre el periodismo y el entretenimiento. Estamos ante una sociedad que pide a los medios de comunicación y a los periodistas que informemos, que demos noticias: pero somos una sociedad de consumo de entretenimiento, entonces ¿qué queremos?” Se preguntó la dirigente gremial.

Como ejemplo cito algo increíblemente se ha hecho algo tan común de parte de algunos medios que utilizan esta técnica como el pescador escoge la carnada ideal para un determinado tipo de pez.

Refirió. “Si tu pones una noticia de una investigación que revela muchos datos importantes y que al periodista le tomó dos meses en elaborarla y a la par pones una nota de una presentadora que la dejó el novio ¿cuál es la nota que la sociedad va a leer?, o cuál es la que va a tener el mayor número de ‘likes’, cuál va a ser la más leída”.

“Entonces de ahí formémonos la idea de a qué nos enfrentamos, entonces hacer periodismo antes esta situación es un desgaste y el problema es que las nuevas generaciones de periodistas están viviendo esa transición”.

“De qué manera nosotros los periodistas podemos hacerle frente informando con objetividad y haciendo periodismo, porque este es otro problema, porque ahora estamos conformándonos con hace boletines de prensa, acostumbrándonos al periodismo de WhatSapp. Hoy escribimos informes tal como nos vienen, pueden venir mal escritos, entonces dónde quedó el periodismo”, cuestionó.

Por otra parte, la polarización que vive la sociedad considera que está haciendo mella y desgastando al periodismo. O tienes que pensar igual que un grupo y estar de acuerdo a lo que el grupo piense, porque si tienes tu propia opinión entonces el periodismo que haces es malo. Entonces yo creo que acá primero tenemos que ser honestos con nosotros mismos, tanto como periodistas, como sociedad”, expresó García.

JESÚS VELEZ BANEGAS: Recordó que hubo un momento del periodismo hondureño en que no había formación académica. Y lo más cercano era la que impartía una carrera dedicada a la comunicación, pero con otro nombre en la Escuela Superior del Profesorado (ahora Universidad Pedagógica Francisco Morazán).

“Luego fue creándose todo un proceso, pero todo era en base a una imitación ‘quiero ser como Antonio Mazariegos, quiero ser como Nahún Valladares, quiero ser como Gabriel García Ardón, quiero ser como Tito Handal’; pero nada más era la imitación de cómo hacer”.

Yo recuerdo que en la escuela de periodismo Ulisis Valderrama siempre hablaba que era algo que teníamos que practicar no solo con las lecciones, sino que también en las calles y mostraba como los compañeros cuando iban a la clase actuaban de una forma y en la calle haciendo periodismo actuaban de otra forma”.

“Yo tuve un maestro extraordinario en aquella época que se llamó Francisco Flores Paz, aprendí tanto de él como de qué forma sentarme frente a un micrófono, aprendí cómo titular, cómo iniciar una nota; de manera empírica él simplemente que en la práctica, laborando par a “El Día” o “El Cronista”, de aquella época había desarrollado una enseñanza natural y es ame la transmitió a mí” narró Velez.

Consideró además que en este momento hay un choque generacional que le está haciendo daño al periodismo en este país. “Trabajamos en cooperativa (grupos de reporteros amigos, pero de diversos medios) ‘ey, mandame el audio voz, mándame el video dela noticia’ y no producimos absolutamente nada, no hay producción, no hay iniciativa”.

“Yo a pesar que todavía ando una grabadora, ando la libreta, porque aprendí que allí conceptualizo la nota que voy a redactar, fue 33 años jefe de redacción de un diario y siempre les exigí desde aquel tiempo, porque me tocó enseñar, a que las noticias deberían mantener un equilibrio”.

Coincidió en el efecto informativo negativo que están causando las redes sociales; sin embargo, descargo parte dela culpabilidad a los dueños de medios de comunicación. “Porque todo mundo juega a sus intereses particulares, ‘qué es lo que quiero que se sepa’, ‘qué es lo que quiero que trascienda’, ‘qué es lo que a mí me importa’, porque todo es un interés y aquí en Honduras es un pecado que yo esté a favor o que yo esté en contra”, dijo.

A la vez, criticó a aquellos jefes que deciden qué se publica y qué no se publica, lo que considera como un error, porque de esa es una mala enseñanza práctica, ni lo suficientemente clara a quienes nos van a sustituir, a los que ya vamos de salida, a los que de alguna manera con nuestra experiencia podemos ayudar.

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