‘Violento’ desastre la investigación de crímenes en Honduras

temis cinta


Sociedad hondureña observa con espanto cómo la violencia sienta sus cimientos sobre una inerte política investigativa, cuyos únicos resultados, si es que lo son, es el llevar estadísticas y nada más.

Esto no es algo que se relacione de forma directa con el gobierno de turno, porque existe acumulación de casos que vienen desde años anteriores de los cuales no hay asomo de esclarecimiento, por lo tanto, denota que se trata de una falencia institucional, misma que no ha sido subsanada y esto si es competencia directa de gobierno.

Al respecto la viceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, confirma que se arrastra una mora del 85% en la investigación criminal.

“Esa mora en investigación data de más de 10 años y requiere no solo de la participación de la Secretaría de Seguridad, también es urgente el reforzamiento de la cadena de justicia, que son policías, fiscales y jueces”, indicó.

Apuntó que en el año 2020 se reportaron 204 hombres desaparecidos y 93 mujeres, cifra que mas o menos se mantuvo en el 2021, aunque recordemos, estamos hablando de dos años en la población estuvo en confinamiento por la pandemia.

Además, se trata de personas que no es que hayan decido un día irse de su casa, abandonar todo y emprender camino, no, muchos de ellos fueron raptados, sustraídos de forma violenta desde sus propios hogares.

Entre ellos hay varios casos “emblemáticos” de desapariciones que están pendientes de resolver en la DPI, sobre los que han pasado meses e incluso años y aún no se sabe cuál es el destino que tuvieron ellos.

En el caso de la desaparición de Angie Peña, por cumplir un año, que al parecer hay suficiente información investigativa y que evidencia una fuerte red de trata de personas que involucra a mujeres y niñas en sectores turísticos”, revela la subsecretaria de Seguridad.

Caso en el que la familia afectada ha invertido fuertes medios que evitaron las investigaciones se paralizaran. Pero de los demás, como el de Belkis Molina, empleada de una cooperativa en Intibucá, que a pesar de haber contado con valiosas pruebas al inicio y que apuntaban a que pronto se esclarecía, al final del día todo se nubló, llegó la noche y desde entonces sigue en oscuridad.

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