VIDEO «Tenía esperanza de regresar a casa y encontrar algo en buen estado, lo perdimos todo» residente Celeo González

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Adalid regresó hoy a su casa después de tres inquietantes días, cuando tuvo que salir prácticamente huyendo de su vivienda, cuando la  colonia Celeo González  se inundó, el agua no les dio tregua, ni instante para poder salvar alguna de las cosas materiales.

«En menos de 15 minutos el agua de la calle había llegado al garaje de la casa,  fueron minutos angustiantes porque la gente venía huyendo de Kitur, Casas Nuevas; una mujer con su hijo me pidió ayuda, yo sin dudarlo la subí a mi auto; y así muchas personas sin conocerse, en la Celeo González nos apoyamos unos con otros. Nuestra esperanza esa noche del miercoles era poder salir a la orilla en la Rivera Hernández, resguardar nuestras vidas,  resignándonos que todo se iba a perder», es parte del relato de Adalid Sagastume, un vecino de la colonia Celeo Gonzalez.  

Sin embargo, Adalid no perdía la esperanza de que al regresar algo de las cosas que con tanto esfuerzo había comprado, estuvieran aún en buen estado, pero no fue así.

«Al caminar por esas calles, al ver el estado de las paredes de las casas, las hojas de los portones arrancadas, la marca del agua pasaba de las ventanas, entonces nos dimos cuenta de que lo habiamos perdido todo, y ver que todavía había vecinos en los techos que no pudieron salir a tiempo», confiesa con pesar  Adalid.

Adalid, continua su relato, y nos describe lo que vio tras entrar a la colonia. «Era todo un desastre, en la entrada los autos estaban destrozados, chocados unos con otros, en la colonia había dos bombas de agua potable, pero con la inundación y con la presión se arruinó, no hay agua potable en la Celeo Gonzalez, y con eso todos tenemos que limpiar nuestra casa, hay dos pies de lodillo, fue un impacto bastante duro«, nos dice Adalid.

Con pesar, pero con la fuerza que caracteriza a los hondureños,  Adalid termina su relato, diciendo: «Esto es muy duro, pero estamos vivos, y comenzaremos de nuevo, limpiaremos nuestra casa y nos repondremos». El relato de Adalid coincide con el de muchos otros hondureños afectados por Eta, pero tambien coincide ese espiritu fuerte y resiliente que le permite a nuestras compatriotas levantarse de nuevo.

 

 

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