(VIDEO) A temprana edad niña aprende a JUGAR CON FUEGO para ganarse la vida

Otro de los resultados que dejó el confinamiento del año pasado, es que lanzó, literalmente, a familias enteras a mendigar a las calles, producto que, en algunos casos, quien proveía el sustento para el hogar se quedó sin empleo, muchos de estos casos son de los trabajadores de circos, cuyos espectáculos, como los demás, fueron prohibidos.

El asunto es que el estómago no sabe de cuestiones legales ni de pandemia, el estómago es como un niño que solo sabe que tiene hambre y que quiere comer.

Es así como actos como los de malabarismo son comunes en las concurridas intersecciones con semáforos, lugares preferidos por estos artistas que de esa forma logran hacer algo de dinero para cubrir en parte sus necesidades.

Pero de eso, a ver a una niña, de apenas unos 8 ó 9 años de edad, escupiendo fuego, en forma apresurada tomando sorbos de combustible, de verdad que conmueve. Y no es que estamos pidiendo que vayan las autoridades, que saquen a la niña de la calle, que metan presos a sus padres, ellas sabrán lo que tienen que hacer.

No, es ese el caso, porque entonces habría que pedir también cárcel para los funcionarios que tienen la responsabilidad de velar por la seguridad social, pero prefieren atender sus propios intereses, a menudo con el mismo dinero de los contribuyentes.

Lo que en verdad queremos es, no ver más esos casos en las calles, pero porque las familias desposeídas de la bienaventuranza social ya no sientan más esa necesidad, porque con lo que gane el cabeza de familia sea suficiente para cubrir no solo las necesidades esenciales de la familia, por qué no, también las de esparcimiento, o es acaso que los pobres no tienen derecho a ello.

Si considera que eso es una utopía, entonces después no hay que quejarse por la vorágine de violencia en el país, por la inseguridad que campea, porque como es sabido, toda acción tiene un efecto.

Lo cierto es que el caso de esta niña es solo un ejemplo de lo que está pasando en Honduras, pero las élites indolentes no quieren siquiera percibir.


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