Unas 30 dependencias estatales serían fusionadas para adelgazar el Gobierno

Burocracia-Honduras

Una de las salidas que se barajan en la Comisión de Transición es la de adelgazar la masa salarial y unir varias dependencias para evitar la duplicidad de funciones, aseguran periodistas de la casa de Radio HRN,  ya que uno de los problemas con los que se enfrentará el nuevo Gobierno son las dobles contrataciones y pago de favores políticos dentro del aparato estatal.

Más de 200 mil empleados públicos estarían en riesgo de quedar sin empleo con la llegada de un nuevo partido político al poder, el pago de sus sueldos y salarios requiere anualmente una cifra entre 80 mil y 90 mil millones de lempiras.

Además de reducir las cifras de servidores gubernamentales, la principal propuesta del nuevo Gobierno es el cierre, la reestructuración y la fusión de las dependencias estatales, una iniciativa que también ha sido parte de los compromisos asumidos en otros períodos políticos, pero que nunca llegaron a concretarse.

La explicación es simple, el aparato gubernamental ha sido un nido donde han logrado los clientes políticos, es decir aquellos que se involucran en actividades proselitistas para conseguir un trabajo, por esa razón es que se ha dado cabida al nacimiento de más y más instituciones.

La crisis financiera de Honduras en estos momentos no tiene precedentes, lo que obliga a la administración entrante a reformular el impuesto y reducir el gasto corriente, una de cuyas principales fuentes de drenaje es el pago de sueldos y salarios a los empleados.

Los expertos en que se ha hecho rodear la Presidenta Electa, Xiomara Castro, han esbozado un plan tendiente a la desaparición de algunas instituciones que ejecutan funciones duplicadas, así como la unión de unas tres decenas de dependencias estatales para disminuir el número de empleados gubernamentales y garantizar una eficiente labor de la cosa pública.

El aparato burocrático ha crecido progresivamente en cada período gubernamental, en tal medida que las oficinas que hace algunas décadas funcionaban con 100 empleados ahora están cargadas con 800 trabajadores, la mayoría paracaidistas, pues no tienen tareas asignadas.

Ha sido una costumbre la formulación de planillas fantasmas, el empleo de activistas que solamente llegan a marcar la entrada y la salida, o peor aún premiados con sueldos y salarios que son acreditados a sus cuentas de ahorro sin necesidad de que se presenten a sus oficinas.

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