Una vez transcurrida la Semana Santa Conferencia Episcopal envía mensaje de esperanza

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Un mensaje de esperanza que a la vez es de acción participativa, incluyente de todos porque trata de la respuesta individual de cada quien ante los efectos de la pandemia.

Indica que el amor en el Resucitado nos anima y nos compromete para cambiar nuestras vidas, resucitar lo bueno que pueda haber en nosotros, “e irnos liberando de lo que esclaviza nuestra libertad”, dice el concilio de obispos de la Iglesia Católica en Honduras.

“Con el resucitado caminamos en la esperanza, nos llenamos de energía y de luz para ser artesanos y testigos de un mundo nuevo, de una Honduras nueva y mejor; nuestras actitudes deben ser diferentes a las que teníamos antes de empezar esta pandemia”, así señala algunas consideraciones.

Como desarrollar el sentido de la solidaridad con todos, al advertir que “solamente juntos podremos superar esta crisis” __detalla además que esa SOLIDARIDAD exige__ A) Cercanía y compasión para con las personas infectadas por el coronavirus. B) Misericordia para acogerlas, excluyendo toda clase de estigmatización en nuestras relaciones. C) Confianza para superar miedos y angustias, seguros de que si seguimos responsablemente las normas de comportamiento en estas circunstancias podremos evitar el contagio. D) Colaboración para facilitar aquellos espacios y recursos en donde puedan ser atendidas las personas que necesitan un cuidado especial; y E) Oración para unirnos en comunión de fe y confianza en el amor del Señor.

Pide también trabajar por el bien común, que debe ser la ‘brújula’ que oriente las acciones personales, institucionales, empresariales y, sobre todo, gubernamentales para beneficiar a las personas que ya están y las que quedarán en situación de pobreza, con políticas que presten atención a las personas que han perdido sus empleos o están imposibilitadas de salir a la calle, para conseguir el sustento diario y atender así sus necesidades básicas.

Con el cierre total de nuestras ciudades y pueblos y el aislamiento social, no solo pierden las empresas que tienen sus reservas; pierden sobre todo, los trabajadores que dependen de un salario quincenal o mensual y que ahora se ven amenazados de quedar en cesantía. Y no digamos el caso de los trabajadores temporales o estacionales.

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