Una enfermera que entregó su vida al servicio a la salud pero que la atención en su muerte fue insana

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Este el relato en primera persona, de un hijo cuya madre trabajó toda su vida para el Hospital Mario Rivas, pero que al infectarse por Covid EN SU CENTRO DE TRABAJO, se le negó la atención médica, siquiera mínima, como es una sencilla prueba por Covid.

“Estoy aquí en memoria de lo que era mi madre, alguien lastimosamente se infectó de esta enfermedad atendiendo a una paciente en sus labores.  Desde ahí empezó una angustia de varios días respecto a la enfermedad que mi madre adquirió, pasó internada más de 21 días en el Seguro Social de San Pedro Sula”.

Es el joven Mario Rápalo, hijo de la enfermera auxiliar María Alejandrina Rápalo, quien al momento de su muerte laboraba para la Secretaría de Salud.

“Lastimosamente se puso grave al segundo día de ingresada, porque ya había pasado un lapso de una semana y fracción, tiempo durante el cual no se le atendió”, lamentó su apesarado hijo.

Paradójico, porque trabajando en un centro asistencial allí se le negó atención, y no solo eso, fue obligada a continuar laborando así, ya contagiada, es probable que haya contagiado a otros pacientes, incluso a sus propios compañeros de trabajo, además fue inhumano obligarla a laborar, porque se sentía mal.

Eso es lo que sucede en muchos centros de trabajo, tanto en el sector público como en el privado, que los mandos intermedios, con un poquito de poder que han recibido, se marean, y en lugar de compañeros de trabajo lo que ven a su alrededor son esclavos, volviéndose duros con el látigo.

“Mi madre falleció el 21 de abril del presente año…” __recordó con voz entrecortada, con palabras que con dificultad pudo expresar__ “… parece para nosotros como si fue ayer, eeeh, es bien complicado la verdad”, hasta allí, no podía continuar. Una vez que recobró aliento siguió con su narración.

“Mi madre era auxiliar de la Sala de Labor y Parto, llevaba alrededor de 26 años trabajando allí”, fue en esa misma sala en donde laboró siempre que atendiendo a una parturienta la “seño” María Alejandrina y todo el equipo de salud se contagió.

“Después que ella atendió el parto, que tengo entendido es una persona que llegó del extranjero, dio a luz la criatura, gracias a Dios por lo menos mi madre pudo dar la bendición de tener una nueva vida más en sus manos, como lo hizo a lo largo de toda su carrera”.

“Dentro de esa semana ella empezó a sentirse mal, unos cinco días después; fue la primera vez al seguro y le dijeron que era una simple gripe. Quizá porque en ese entonces la enfermedad era nueva, venía comenzando el tema de la cuarentena, talvez síntomas como los de ella los tomaban normal todavía”, dijo como con sentido de auto consolación.

“Después ella se fue a trabajar al siguiente día, se volvió a sentir mal, la segunda vez que fue le dieron una incapacidad de dos días, transcurrido este lapso la mandaron a trabajar nuevamente, me acuerdo que fue un domingo finalizando marzo cuando ella en verdad se puso muy mal, con respiración anormal de forma muy delicada y sin embargo aun así cumpliendo con su labor”.

“Ese día le tocaba turno A que es el de la mañana, se sentía tan mal que en la tarde de ese mismo día allí en el hospital solicitó que le hicieran la prueba de Covid. Tengo entendido que las personas encargadas del Gobierno en el tema epidemiológico, le negaron la prueba porque le dijeron que eran para pacientes no para no para empleados; pero ella ya presentaba todos los síntomas”.

“No entiendo la verdad por qué esta persona tuvo que haber dicho eso, es salgo que nos deja a nosotros un pensamiento amargo, no tanto de esa persona, como sí de la institución a la que mi madre sirvió durante tanto tiempo, ¿POR QUÉ?”

“Definitivamente queda esa sensación de molestia, que talvez si se hubiera atendido desde el principio, cuando ella comenzó a presentar los primeros síntomas y se hubiera tomado con seriedad la parte de Salud que estaba a cargo de ver a las personas con síntomas, pues otra historia fuera”, dijo con amargo pesar por la forma injusta como se desarrollaron los acontecimientos.

Tanto como lo que ha seguido después, porque de parte del gobierno, la familia no ha recibido nada, manifestó Mario. “O sea, lo que nosotros nos encontramos pos muerte de mi madre, solo ha sido de lo relacionado con los sindicatos dentro del área de la salud, a los que ella ,de su propio salario cotizaba, pero en si, de parte del Gobierno por estos 26 años a nosotros nadie se nos ha presentado para decirnos que hay algo al respecto”, reprochó.

Es aquí en donde aflora la necesidad que los empleados de Salud cuenten con un seguro de vida en donde ‘las correas no salgan del mismo cuero’. “Solo los entes que están dentro del hospital como el caso de Sitramedhys, el caso de la ANEEA, son los únicos que se ´pusieron en contacto con nosotros por este tema de los gastos fúnebres, el caso de Sitramedhys, ellos sí ese mismo día aportaron, porque si no nosotros como familia hubiese sido muy complicado, recuerde que le dan solo un día para poder sepultar a su pariente, pero a nosotros el mismo día de parte del Gobierno nos mencionaron que no hay ningún seguro de vida”.

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