Si piensan abrir los sectores de la economía la cuestión NO es el cuándo, es el cómo

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Así opinan quienes deben tomar decisiones importantes cada día, no en torno a una mesa, entre sorbos de café, una que otra carcajada como parte de un mal chiste narrado por alguno de los presentes, no.

Son los auténticos guerreros que están, LI-TE-RAL-MEN-TE en el frente de batalla en la lucha contra el Covid, EL GREMIO MÉDICO; hoy hemos dialogado con el doctor intensivista, Fernando Valerio, uno de estos guerreros a los que hacemos referencia.

Ellos lidian esas luchas en campos de batalla que son los cuerpos de sus pacientes, que están haciendo lo propio porque desde luego no se quieren morir; por otra parte los médicos no se quieren morir tampoco, sin embargo el enemigo allí está frente a todos ellos, aunque no lo puedan ver, lo que lo hace más peligroso.

CÓMO ES EL ‘RITUAL’ ANTES DE SALIR A ESTA BATALLA DIARIA

El doctor Valerio nos narra estos procolos que todos deben seguir y incluso en su caso implicó cambios de rutina que ha tenido que aplicar, comenzando por su hogar, en donde se tuvo que aislar, ver a sus esposa e hijos a través de un vidrio, todo con tal de no contagiarlos a ellos, que son su tesoro más preciado.

“Afortunadamente, mi esposa comprende que se casó con un médico intensivista, al principio lloramos los dos cuando sabíamos que tenía que salir a atender las emergencias; el miedo  se apodera de nosotros porque ha habido un sinnúmero de colegas en todas partes del mundo que han fallecido víctimas de esta enfermedad”, narró.

“Donde teníamos que salir por obligación, primero como seres humanos, como cristianos y también como profesionales; entonces hay mucha comprensión en mi casa, me llaman para saber cómo estoy, no me puedo quejar, mis hijos entienden, platico mucho con ellos. También tenemos un plan “B” que es en donde yo puedo estar apartado en caso que algo de mi protocolo de bioseguridad sea vulnerado”, continuó.

La verdad me he sentido muy acuerpado y apoyado por todos mis compañeros de hospitales, compañeros especialistas de otras partes del mundo se han puesto a las órdenes, mis vecinos me han mostrado solidaridad y creo que es el mismo sentimiento que tienen todo los especialistas del grupo”, concatenó con emoción.

Contrario fue el sentimiento al narrar cómo es ahora el limitado contacto físico que tiene con su esposa e hijos. “Mire, las muestras de cariño y de amor no solo son corporales. Es muy limitado el contacto físico que tengo con mis hijos, no los abrazo tanto como antes; pero a la vez mi familia es una de mis fortalezas, sino fuera por ese involucramiento, pues no sé cómo estaría mi sistema inmune.

“Yo era de los que abrazaba a mis hijos antes de que entraran a clases hoy solo los veo y les digo te amo, llego almorzar y por un vidrio solo los veo porque no puedo entrar a la casa y contaminar porque en poco me tengo que volver a ir, entonces sí es bastante limitado”.

EN LA SALA DE CUIDADOS INTENSIVOS

“Llego al hospital y para ponerme el traje tengo que ser muy metódico, seguir todos los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, asegurarme que me estoy poniendo el traje bien, poner la máscara; muchas veces me he tenido que regresar antes de ingresar a los cuidados intensivos porque no tengo la máscara bien puesta”, refirió el doctor Valerio.

Sin embargo la primer capa que se ponen no está confeccionada en la Tierra. “Uno primero se tiene que vestir del manto sagrado de Dios y pedirle a Dios que lo ilumine. Nosotros hemos atendido pacientes extremadamente críticos desde que nos graduamos ¡todos los días! Nos empoderamos de la bendición de Dios y sabemos que el paciente tiene una enfermedad que es viral, entonces nos aseguramos que esté bien protegido todo el personal, seguimos todos los protocolos, trabajamos en equipo”.

“Nos fortalecemos, cuidamos los pacientes, las enfermeras cuidan de uno y nosotros de ellos también, que tengan bien puesto su equipo, que se vuelvan a colocar bien los guantes, que su máscara esté bien puesta”.

En otros cuidados intensivos nos mantenemos ahí hasta que terminamos nuestro turno o hasta que ya no aguantamos más o tenemos ganas de tomas agua, porque pasamos allí horas, horas, horas y horas y no tomamos líquido, o no vamos al baño, o no comemos porque tenemos puesta por mucho tiempo esa careta herméticamente sellada se nos quita el hambre”.

Relató que han habido días en que el traje se lo ha puesto durante muchas horas en el día. «Le puedo decir que anteayer estuve desde las 8:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, para continuar luego desde la 3:00 de la tarde hasta la 1:00 ó 3:00 de la mañana”.

MEDIDAS APLICADAS A LA POBLACIÓN

Valerio, como los demás médicos no dudan de la eficacia de la cuarentena y la distancia social, así como las demás medidas ya conocidas por todos. “La única forma en la que el resto de la población puede ayudarnos a nosotros como intensivistas es tomando las medidas de seguridad anunciadas.

“Yo entiendo que tengamos que salir abasteceros de comida, de medicinas; pero se tiene que hacer con orden. Yo estoy más que seguro que no solo sale la persona que debe salir por su cédula, y eso no debe de suceder”.

“Veo todavía en las agencias bancarias distancias menores a dos metros, que en lo personal tengo muchas dudas que sea la distancia que tiene que ser, porque se han visto estudios que una persona que tose o que estornuda esos aerosoles pueden llegar hasta cuatro metros y si es en los supermercados esas gotitas pueden permanecer suspendidas hasta 10 minutos”.

Consideró que una de las mayores falencias en el sistema de salud hondureño es el no tener identificadas a las personas infectadas y ponerlas a trabajar será una bomba de tiempo. Por lo tanto ocupamos hacer más pruebas a los familiares y contactos de pacientes positivos. “Dentro de poco vamos a dar de alta a una paciente que la mayoría de sus contactos no tienen una prueba hecha”, señaló como ejemplo del desastre de manejo epidemiológico que se ha hecho.

“No duda que en algún momento se tiene que reiniciar la maquinaria de la economía, tenemos que ver el dengue porque ya se nos olvidó que el dengue ha matado más gente que el Covid. Entonces tenemos que afrontar todas las situaciones que nos puedan afectar antes de abrir las puertas y que sea de forma ordenada”.

El doctor Valerio estima que en esta ciudad deben haber unos 3.000 casos asintomáticos. “Justamente me conecté hace unos minutos con un amigo otorrino y me presentó un caso y me dijo ‘cómo lo manejo’ y el paciente le dijo al médico que no tenía fiebre y el médico se dio cuenta que sí estaba febril porque le tomó la temperatura; y así hay un montón de casos”.

“Yo le puedo hablar de familiares de pacientes que nunca fueron al médico y se auto medicaron, se trataron en casa y gracias a Dios salieron bien. Yo espero que en las próximas dos semanas se fortalezca el sistema de diagnóstico para que poco a poco podamos regresar a la normalidad”, consideró.

Cumpliendo con todas las recomendaciones apuntadas abajo, entonces se puede dar el paso a reactivar la economía, por lo tanto aquí es en donde adquiere sentido la frase del titular de esta nota que no es cuándo, sino cómo se va a hacer.

RECOMENDACIONES

FORTALECER EL SISTEMA DE DIAGNÓSTICO.

FORTALECER EL SISTEMA DE ATENCIÓN CLÍNICA.

FORTALECER EL SISTEMA HOSPITALARIO.

LA RESPONSABILIDAD DE CADA JEFE DE FAMILIA DE ATENDER SU CASA.

LA RESPONSABILIDAD DEL EMPLEADOR QUE SU PERSONAL TENGA LAS PRUEBAS HECHAS Y CON UN SEGUIMIENTO.

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