Segunda planta y techo de casa en la colonia Céleo González resultó toda una arca de salvación

Captura otro planeta

Durante la reciente inundación de la tormenta tropical Eta en la colonia Céleo González la casa de un matrimonio cristiano se convirtió por dos días en un ‘arca’, puesto que 58 personas y varias mascotas pudieron pasar ahí lo peor de la tempestad.

Es el matrimonio de Ricardo y Blanca de López, quienes muy alegres de la misión que Dios les permitió realizar para con sus vecinos que estaban pasando por la misma tribulación que ellos, la horrible inundación de sus casas, algunos de ellos incluso ni los conocían, pero los designios no los trazan las personas sino que el divino creador de los cielos y la tierra.

Como bien inicia su relato el señor Ricardo López, toda esta obra se hizo para glorificar y exaltar el santo nombrede Dios, Jehová.  “Sí fue la madrugada del 5 de noviembre”, recuerda que esas horas tempranas junto con su hermano las estaban dedicando a realizar la oración matutina.

“Yo escuche un ruidito en la puerta, me asomé y vi que el agua estaba ingresando a mi casa, pero luego cuando mi hermano terminó la oración el agua ya daba a los tobíos y subiendo de manera muy rápida, por loñ que fui a despertar a mi hijo, Ricardo y empezamos a poner en alto varios muebles”.

“Pero el gua subía tan rápido que en cuestión de media hora el agua nos llegaba a las rodillas; ya para entonces se empezaban a escuchar gritos de la gente que les abriéramos los portones porque el agua estaba pasando con mucha corriente”.

“Y la gente gritaba desde afuera ‘vecino abra porque la corriente nos lleva’, entonces llegó un momento que era lo material que cuidábamos, o asistíamos a las personas de afuera y la puerta no se podía abrir por la fuerza de la corriente”.

“Había mucha gente, vimos a un hermano que se congrega en el Ministerio La Cosecha cargando a su papá, así que ingresó a la casa y los demás que estaban allí afuera también”.

Narró que vio personas que estaban flotando en el agua, tan solo agarras del portón, pero que si se soltaban se las llevaba la corriente.

“Pues salimos por la parte de atrás de la casa y abrimos el portón, entre esas personas estaban la hermana Doris y la hermana Suyapa Enamorado, que se congregan con nosotros en el Ministerio Elim”.

Después de eso todos pasaron a la segunda planta, pero dijo que en cuestión de minutos el agua ya llegaba al primer peldaño de las gradas de ese segundo piso.

“Ya en la parte de abajo no se podía estar, porque hubo un momento en que tratábamos de subir algo, a mí me dio un escalofrío en el cuerpo pero no sabía qué era, hasta que un muchacho que me ayudó mucho ¡que Dios lo bendiga a esta persona que se llama Rony! Me dijo ‘lo que siente es porque los breakers no los ha bajado’”.

“Cuando llegamos arriba nos encontramos que ya habían 58 personas y si bien es cierto había otra casa de alto al otro lado del pasaje, la gente si se atrevía a cruzar seguro que la fuerza del agua se lo llevaba”.

Prácticamente la totalidad de las personas que ingresaron fue porque, aunque con sacrificio se agarraron de las verjas y del portón de la vivienda, sin embargo hubo un caso de un hombre que llegó nadando, pero justo con sus últimas energías, incluso tuvo que ser sujetado con gran fuerza por varias personas para que lograra alcanzar el balcón del segundo nivel de donde el agua daba a un poco menos de un metro para alcanzarlo.

“Pero esta persona prácticamente ya venía dada, es un muchacho que le tiramos un lazo. Entre mi hermano Osman, su servidor y dos personas más”, expresó.

Ahora en su narración, la señora Blanca de López relata como fue posible que tantas personas pudieran comer y beber durante esos dos días de angustia.

“Todo el Señor lo fue dando poco a poco, todo lo que nosotros íbamos a necesitar”. Relata que en la víspera de la inundación fueron a la colonia La Paz, de la Lima a traer a sus suegros, porque las noticias ya adelantaban que lo que venía era de mucho peligro.

“Ella me dijo llévese estos dos botellones de agua, yo también tenía agua en mi casa, cuando los trajimos los subimos a la segunda planta, sin imaginarme que iban a servir de mucho. Ese mismo día miércoles, una madrina mía iba para Estados Unidos, por lo que mi hermana me dijo, mándame queso, mantequilla, rosquillas y Rica Sula’s”.

“Entonces vine yo y el mismo miércoles fui a comprar todas esas cosas con mi esposo, 10 libras de cada cosa, para decirle que todo eso nosotros lo ocupamos allá arriba”, recordando que la inundación sucedió al día siguiente de esa compra.

Pero la estufa no estaba en la segunda planta, sin embargo de nuevo aparece Rony, quien sugirió que lo mejor era subir la estufa a la segunda planta, lo mismo hicieron con la refrigeradora.

Mientras los muchachos se encargaron de eso, ella tomó una arroba de Maseca que no pensaban comprar, pero el vendedor a quien le pensaban a comprar solamente 5 libras, les insistió que le compraran la arroba de harina porque era la última que tenía en venta.

Con el transcurrir del tiempo, el hambre comenzó a hacer que los niños pidieran comida y ellos tenían lo necesario calmar esa necesidad. “Entonces en la estufa solo me habían quedado, una freidera, una olla y otra más grandecita”.

“Pues como yo vine le dije a otra hermana, ‘bendito sea el Señor”, porque allí habíamos de diferentes iglesias, hasta inconversos. Pues cuando pasó eso los niños me decían que tenían hambre, entonces les dije ‘no se preocupen que aquí vamos a hacer (cocer)’”, pero reconoció que se sentía muy abrumada con ta¿oda la situación.

Sin embargo manifestó que la oración resultó muy fortalecedora y le dio las fuerzas necesarias para salir de la situación que vivían.

“Y me empezaron a agarrar los nervios a mí, y me fui para el baño y me puse a orar y a dar gracias a Dios por lo que estaba haciendo, porque así es que como hago servicio en la iglesia abriendo puertas, así estaba haciendo en mi casa”.

“Así es que, así le daba a los niños, una tortilla a cada uno con un sorbito de agua, y esos dos botellones solo que un poquito al siguiente día. Y a los ancianos que teníamos a gente de la tercera edad, a ellos les dábamos rosquillas y café”.

Es así como todo ese día de jueves, con su respectiva noche y medio día después ese numeroso grupo de personas pasaron esa terrible experiencia, hasta que todos los que recibieron fueron evacuados en lanchas, quedando ellos de último, sin embargo salieron a pie, con enorme dificultad eso sí, pero siempre encomendados al Dios todopoderoso que nunca los abandonó.

La familia Lopez también tuvo fuerzas y sabiduría de Dios para rescatar a tres mujeres que estaban atrapadas en su propia vivienda.

Abrimos un hoyo en la lámina con un tubo y logramos meter una escalera que había comprado días atrás y es cuando veo a las mujeres entre ellas una de la tercera edad subidas en un estante y con el agua al cuello narró Ricardo.

Este matrimonio en ningún momento de la entrevista se quejó por lo que perdieron, siempre hablaron de cómo Dios les habló y del gozo que depositó en sus vidas para poder ayudar a sus familiares y amigos.

Un comentario en «Segunda planta y techo de casa en la colonia Céleo González resultó toda una arca de salvación»

  1. HERMOSOS ACTOS DE SOLIDARIDAD Y AMOR CRISTIANO, AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO… Y USTEDES LO HICIERON… DIOS LOS BENDIGA Y GUARDE SIEMPRE…

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