Relato: Marcar el 118, la llamada que se convierte en una Espeluznante Pesadilla

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Es la media noche cuando se escucha una fuerte explosión, un par de segundos más tarde el fluido eléctrico se va, una de mis hijas llega al cuarto y dice “a cerrar los ojos iba cuando se dió la explosión y vi un chisperio en el poste”.

Bueno hay que llamar a Energía Honduras alias EEH para que venga a reparar, es allí cuando comienza la primera prueba de paciencia y una Espeluznante Pesadilla, ya que una contestadora me indica los pasos a seguir y al final un anuncio se comienza a repetir una y otra vez y nadie contesta.

Me relajo y salgo a ver qué sucedió en el poste que sostiene los cables de energía y veo que la cuchilla se disparó y dijo en mi mente es fácil solo se levanta y se hizo la luz, pero no tengo la vara, ni la experiencia para hacerlo.

Me regreso a mi habitación, reviso una de mis redes sociales, porque dormir sin ventilador es duro, a pesar que la noche esta fresca y con la leve esperanza de que pasen los minutos para volver a llamar.

Marco de nuevo el 118 sigo todo el protocolo burocrático de una máquina contestadora y nada, al tercer intento el anuncio de quién es la EEH, la ENEE y la CREE se queda en silencio y pasan un par de segundos y se hizo la voz de una persona que contesta en vivo y a todo color.

Al indicarle mi problema me dice que si no le doy la clave del recibo de energía no me puede ayudar, se imaginan buscar un recibo en medio de la oscuridad, pero aún conservo un foco de mano y logro encontrar el papel y ver los susodichos números.

Aquí se viene otro prueba de tolerancia con mezcla de pesadilla, pues la dama que contesto es colombiana y nuestra forma de hablar es diferente a la de ellos a pesar que es el mismo español, al final me tocó darle número por número.

Lo chistoso es que me pide referencias de donde es el problema, trato de explicárselo con peras y manzanas y lo primero que descubre es que San Pedro Sula queda en el departamento de Cortés.

Al dictarle la referencia solo transcribe y no sabe si es correcto o no, pues la persona que contesta está a miles de kilómetros de donde se origina el problema.

Al final da un número de referencia de seis dígitos, y al consultarle para que sirve, me responde que con ese número puedo volver al llamar al 118 para saber que va pasar con el problema expuesto o saber si van a asignar una cuadrilla, la pesadilla ya es de terror.

Estoy esperando a que me llamen, porque me pidieron el número de celular, pero después reaccioné, si me lo solicitaron para resolver el problema o para tener como llamarme y cobrarme cuando me retrase en la factura energética.

A la una y media de la madrugada vuelvo a llamar, me contesta la misma persona, le doy el número de referencia de seis dígitos y la repuesta es que aún el problema no a sido asignado a ninguna cuadrilla, por lo que las esperanzas se terminaron y sólo queda tratar de dormir.

Lo que si me llamo la atención es que al final de la llamada me hizo énfasis que la persona con la que hablaba estaba aquí en el país, es decir que un extranjero tiene la primera opción de trabajo en el Call Center de EEH que un hondureño bien nacido en esta tierra.

EEH es una pesadilla desde todo punto de vista, facturas llenas de dudas, al final la solución quedan es solo pagar, su tal 118 una tortura y de remate contesta un extranjero que solo sabe decir “Si Señor, Mire Señor, Por Donde Señor etc Señor”.

Me imagino que este relato se repite a diario con miles  de usuarios del país, pero bueno le entregaron la energía eléctrica a una empresa que vino a aprender a costillas nuestras y ahora no se le puede cancelar el contrato aunque violen y violen los derechos de los consumidores.

Por cierto la energía volvió son casi las cinco de la mañana, solo queda el desvelado y la frustración de una empresa que resuelve cuando ellos quieren, así que recuerde cuando marque el 118 lo más seguro es que vivirá una Espeluznante Pesadilla!!!

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