Relato de periodista afectado por inundación: “Gracias a Dios que hemos salido de esta situación catastrófica”

Captura 2 ELVIS

Tras de elevar este agradecimiento al Supremo creador, el periodista Elvis Guzmán expresó que es algo que no se le puede desear a nadie.

En entrevista brindada a Eduardo Coto del telenoticiero Hoy Mismo, Guzmán relata cómo es que él y su familia, así como millares de hondureños más, de pronto se vieron en una situación tan complicada que llegó a poner en riesgo incluso sus propias vidas.

“Nosotros estuvimos en la casa, monitoreamos el comportamiento de los niveles de agua a cada hora y con una colega estuvimos en comunicación también y manifestamos que los niveles estaban bajando y efectivamente, una de la mañana, dos de la mañana, tres de la mañana, cuatro, cinco de la mañana y los niveles de agua estaban normales”, relató.

“De pronto miramos que estaba filtrando agua, llegando a cubrir el pie; repentinamente una creciente, tratamos de salir cuando el agua nos llegaba hasta la cintura pero fue difícil, cuando llegamos a una de las calles el agua nos llegó hasta el cuello, miramos una correntada de agua llevando carros, llevando refrigeradoras, lavadoras y ya no nos atrevimos a cruzar”, recordó con angustia por el estrés vivido.

“Miramos a nuestro rededor, desolado, solitario y nos regresamos a la casa para ver de qué manera poníamos las cosas a una mayor altura. Y me regresé porque esa fuerte corriente que estaba pasando si me cruzaba me llevaba”, dijo con seguridad.

“Estando de regreso en la casa el agua ya me llegaba a la barbilla y como pude salí al patio, traté de subirme a un árbol, no pude, me metí a la casa para ver de qué manera buscaba una escalera, el agua ya me cubría hasta la mitad de la cabeza y como pude en puntillas encontré una escalera, la colocamos en la parte trasera para poder subirnos al techo”.

Fue en este momento en que Elvis temió bastante por su vida al sufrir una fuerte embestida de la corriente de agua.  “Cuando estaba subiéndome al techo vino otra y… ¡ehaajsh!” __en este punto Elvis no puede más con los sentimientos y se quiebra emocionalmente, se la ahoga la voz superada por la conmoción de la amarga experiencia recién vivida, pero hace un esfuerzo para reponerse y continuar, sin embargo solo pudo expresar entre llanto reprimido__ “Y ver cómo se perdía todo”.

No obstante continuó con su relato. “Y escuchar gritos de la gente ‘¡auxilio ayúdennos, ayúdennos!’ y… después ver una sola laguna”, dijo al momento de lanzar la mirada hacia la nada, pero sabemos que esa nada eran los recuerdos demasiado frescos aún como poder evitar proyectarlos en esa mirada angustiada.

“De todas las casas… solo el techo se miraba nada más. Así pasamos toda la noche y toda la madrugada y la gente a gritos pidiendo ayuda, ‘¡por favor ayúdennos, ayúdennos!’, dos de la madrugada, así amanecimos escuchando aquellos gritos de la gente desesperada, y cómo poder bajar de la casa si esas corrientes de agua estaban arrasando con todo, con todo lo que hallaba a su paso”.

“Así amanecimos, luego hubo un poco de sol y comenzamos a sentir el calor del zinc quemándonos, deseábamos agua, deseando comer y… no haber nada, solo escuchando aquellos gritos… aquellos gritos… triste, triste” __pero aquí de nuevo el tormento de la pesadilla le imposibilitaban continuar, imágenes que pretendía borrar de su mente con sacudidas de cabeza como diciendo ¡no puede ser!

La necesidad de agua para beber fue tan grande que cualquier oportunidad era una inapreciable. “Un vecino logró agarrar un tambo de agua que iba ahí y así tirándolo unos a otros logramos paliar un poco la desesperación por tomar agua”.

Estas vivencias también trajeron a su mente momentos que como periodista le tocó vivir. “Estando en La Prensa, a mí me tocó cubrir el Mitch y de este otro lado las cosas son totalmente diferentes” __ expresó todavía con un nudo en la garganta__ “Uno se desmorona, se desquebranta, ver que lo que uno… como se perdían las cosas. Ver aquellos helicópteros y uno grintándoles, levantando las manos, las camisas pero…”, de nuevo no puede concluir lo que intenta expresar y solo mece la cabeza en señal de angustia.

En cuanto a la ansiada ayuda ¿cuándo llegó? Mire la ayuda, ahí fue que… ahí… no, no hubo comunicación, ni Codem, ni Copeco, no, no. Y nosotros salimos porque unos jóvenes, no sé ni de dónde salieron, llegaron a nosotros nadando con unos lazos y dándonos aliento ‘miren si ustedes no salen, ya no van a poder salir, ya no van a poder salir porque nadie los va a venir a rescatar, esta es la última oportunidad que tienen”.

“Y como pudieron, soltaban una punta (del lazo) y la amarraban a la otra y así; pero llegamos a un sector donde el agua era fuerte y en eso miramos venir una canoa y le gritamos y le gritamos. Y lastimosamente al principio nos dijeron que no éramos prioridad, no sé qué razón tenían ellos para decir eso y nos dejaron, nosotros diciéndoles ¡por favor, sáquennos de aquí, sáquennos de aquí’, por lo menos a un lugar cerca aquí para no morir en esta correntada”.

Pero hombre la mano de Dios está en todas partes en donde hay alguien que se deja tomar de ella, lo que sigue del relato es una fiel declaración de su poder. “DIOS ES GRANDE, Dios es grande, cuando ellos continuaron sin importarles nosotros, hubo un chiflón (corriente de agua) y la canoa se les desbalanceó y el piloto tuvo miedo a seguir y nos dijeron, ‘por ese chiflón que pasó allí nos regresó y los vamos a llevar’, sino hubiera sido por ese chiflón, YO CREO QUE LA MANO DE DIOS HIZO QUE SE REGRESARAN y si no hubiera sido así otra cosa hubiera pasado”, dijo.

“Cuando vienen ellos nos tiramos a la canoa, pero en eso también viene otra correntada y casi nos arrastra, yo tuve que agarrarme fuerte para que la corriente no me llevara, no me solté y gracias a Dios logramos salir al fin, pero es triste, triste, es triste”, reconoció con pesadumbre por la odisea recién vivida.

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