Relato de paramédico que se soltó de la mano de la muerte a bordo del Covid

Se trata de Franklin Escobar, un paramédico que labora con el Seguro Social en San Pedro Sula y que a diario tenía relación con pacientes de diversa sintomatología, desde luego que las personas con Covid figuran en su agenda laboral diaria.

Sin embargo Franklin no tiene ni idea en dónde pudo haberse contagiado, él recuerda que sin previo aviso comenzó a sentirse mal en extremo, a grado tal que ya no podía respirar, según relato que nos brinda, ahora en condición de convaleciente de esta enfermedad.

“El problema es que yo no sentía nada, yo era asintomático. Un sábado como a las 11 de la mañana del 13 de junio empecé a sentir cansancio, mi pecho lo sentía como que alguien me tenía oprimido y no podía respirar, pues apenas si hacía un esfuerzo por respirar el dolor era muy intenso, horrible, con enorme fatiga producto de la necesidad de oxígeno”, expresó franklin, todavía con algún grado de cansancio, pero ahora respirando por su propia cuenta y sin dificultad.

Estando en esa situación, solo en su casa y empujado por la misma desesperación, decide abordar su motocicleta y dirigirse hacia el Seguro Social, que dista apenas un poco más de dos kilómetros de distancia.

Sin embargo esto dice de esa corta travesía. “Fue una eternidad llegar desde aquí en mi casa hasta la emergencia del Seguro, parquear la moto y decirle al guardia ‘no soporto por favor déjeme entrar… ya no aguanto’. Dejo la moto tirada y entro a emergencia y allí me recibe el jefe  de emergencia el doctor Marco Romero; y pues gracias a Dios primero y a él aquí estamos”, relató.

Con eso agradeció a todo el equipo de médicos que le atendió lo mismo que al “elenco”, como el mismo se refirió, del personal de enfermería que velaron todo ese tiempo por su salud.

“Mire que cuando llegué al seguro no podía respirar, pero cuando me pusieron oxígeno sentí como que me volvía el alma; pero no podía retirarme las puntas nasales, porque luego era como que me ahogaba”.

“Allí me hicieron rayos X del tórax, y los exámenes de Covid, estos me salen negativos, pero al tener la radiografía notan que sí hay infiltración en un pulmón y me dice el dóctor tenés Covid”, ese fue el pasaporte de Franklin para permanecer ingresado en el hospital durante siete días.

Relata que de esos siete días que estuvo hospitalizado. «Cuatro días estuve con oxígeno, el cual no me lo podía quitar ni 30 segundos porque no aguantaba, sentía como que me apretaba la nariz y al mismo tiempo la garganta”.

Dio gracias a Dios que los médicos calcularon que no había necesidad de intubación, pero si había necesidad permanente con de la provisión de oxígeno porque si se lo quitaba, entonces el porcentaje de saturación bajaba de inmediato, no soportaba ni 10 segundos sin oxígeno”, aseguró Franklin.

“Es algo horrible que ni al peor enemigo se lo deseo”, dijo acerca de esa experiencia que le toco vivir. Siendo, como ha sido otra faceta de su vida, un comediante, repara en la expresión recién hecha y dice. “Aunque no tengo”, eso acompañado de una sonrisa, como muestra fiel que la recuperación va por buen camino.

Aunque su período de recuperación lo está finalizando en su residencia, con todas las medidas de bioseguridad recomendadas, Franklin aún aguarda por una nueva prueba de Covid, que les asegure a los médicos que el virus ha desaparecido por completo de su organismo, sin embargo tiene plena fe en Dios que la misma resultara negativa.

Cuando todo esto pase y solo quede como recuerdo de una dolorosa experiencia, Franklin tiene planeado “regresar al redil”, porque como dijo, él se crió en el seno de una familia cristiana, pero con el transcurrir del tiempo se alejó.

Él no tiene duda que en su recuperación ha estado presente la mano de Dios y por eso considera que es tiempo de “regresar a casa”.


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