Relato de Kevin Solórzano del peor día de su vida y las consecuencias que aún no terminan

Kevin Solórzano, un joven como cualquier otro, con metas en la vida puestas a través de los estudios, con la práctica de deportes como esparcimiento, cariñoso con la familia, apreciado en sus círculos de amigos, con toda una vida por delante.

De repente un día esa misma vida tiene un drástico giro, sin imaginarse, ‘de la nada’ como dicen los jóvenes se le acusa de ser autor material de un crimen, a partir de ahí todos sus sueños se desvanecieron como humo en el aire.

Después de casi seis años en prisión ha vuelto a recobrar su libertar para asistir a un segundo juicio después del aplazamiento del primero en donde se le había sentenciado. Así con este preámbulo, Kevin Solórzano brindó una entrevista al periodista Carlos Martínez, misma que fue transmitida en el programa de Canla6, En La Mira, aquí parte de su contenido.

CM: Antes de tu detención, ¿ya sabías del crimen, habías escuchado las noticias.

KS: Escuché algo, pero fue pasajero, pues no era mucho de ver noticias, estaba más en lo de la universidad, porque me tocaba ir en la jornada de la mañana y en la de la noche.

CM: ¿A qué se dedicaba Kevin en ese momento, cuál era tu hobby?

KS: Siempre me ha gustado bastante el fútbol, verlo y practicarlo, también lo he jugado con mis amigos y en la universidad; también siempre pasaba atento de mi familia.

CM: ¿Qué estabas estudiando en la universidad?

KS: estudiaba ingeniería en gestión logística.

CM: ¿Cuántas clases llevabas en ese periodo?

KS: Llevaba cuatro.

CM: ¿Y cuánto tiempo tenías de estar estudiando?

KS: ¿enía casi los tres años.

CM: ¿Te graduaste bien joven del colegio?

KS: Sí es que a mí de muy pequeño en la casa me enseñaron los números, las letras, yo entré de 5 años y medio a primer grado, no estuve en el kínder; entonces siempre tenía como un año antes que los demás compañeros y a la universidad entré de 16 años y medio y no perdí ninguna clase entonces si llevaba como 37, 39 clases.

CM: ¿Cuántas clases te quedan para graduarte?

KS: como 20 clases.

CM: ¿Y estás pensando en estudiar ahorita?

KS: Sí el próximo trimestre, gracias a Dios en la universidad me dieron la beca y el próximo trimestre voy a empezar otra vez

CM: Vámonos al día D, ¿dónde te detienen y qué pasa por tu mente en ese momento?

KS: Yo me di cuenta hasta que estaba capturado en el batallón, yo no sabía por qué me habían capturado.

CM: ¿y en dónde te detienen Kevin?

KS: En mi casa.

CM: Y cuando te capturan ¿qué te dicen?

KS: No es que a mí no me informaron nada, yo estaba con mi mamá y mi hermana. Yo salí ese día (a atender a los agentes) porque ellos querían entrar y mi sobrina estaba muy pequeña, entonces yo preferí salir antes que ellos entraran a la casa.

CM: O sea, ¿no te dicen ‘mire lo venimos a detener porque usted participó en la muerte de fulano de tal’, sino que te enchachan y te suben a la patrulla?

KS: A mí lo que me dijeron es que era por investigación.

CM: Te llevan a un batallón ¿cuánto tiempo estuviste en ese batallón?

KS: Estuve desde un miércoles que me capturaron, estuve hasta el jueves en la tarde.

CM: ¿Cuál fue tu reacción cuando te dicen que has sido detenido en relación a la muerte del fiscal Eguigure?

KS: Me sorprendí porque yo nunca estuve en ese lugar, yo nunca estuve en ese lugar. Yo recuerdo bien ese día fui a la universidad como mi rutina normal, entonces me sorprendí que me acusaran de algo que yo no había cometido.

CM: ¿Cómo fue ese día para el joven de 19 años cuando lo trasladan al centro penal.

KS: Pues fue bien difícil. Yo nunca había sido detenido, ni ingresado a una posta, fue complicado, complicado.

CM: Era de noche cuando ingresaste, ¿en dónde dormiste esa primer noche?

KS: En la penitenciaría hay un lugar en donde todas las personas que son de primer ingreso las ordenan, allí me llevaron.

CM: ¿Pudiste dormir esa noche Kevin?

KS: No, no pude, porque tenía tantas cosas en mi cabeza, mi familia; mi vida cambió de un momento a otro.

CM: Sale el sol el día jueves. ¿A ti ya te cayó el veinte que habías perdido tu libertad?

KS: Fue bien complicado la verdad, yo no había hablado con mi familia, no sabía qué era lo que estaba pasando afuera, no sabía ni qué hacer en esos momentos.

CM: ¿Cómo fue ese primer día, cómo se desarrolló?

KS: En la mañana todas las personas salen, yo salí a la parte de afuera del recinto y allí poco a poco se me acercaron algunas personas para preguntarme lo mismo del caso, pues.

CM: ¿Qué te preguntaban?

KS: Lo básico, por qué lo acusan a uno, cosas así.

CM: ¿Se te acercó alguien que te dijo ‘sí sabemos que vos sos inocente’ porque muchas veces se mira esto en las películas?

KS: Hubo muchas personas que a mí me decían que se conoce quien hace un hecho así y quien no y  que yo no tenía el perfil de haber cometido ese delito.

CM: ¿Recuerdas a la primer persona que se acercó para brindarte su amistad?

KS: Fueron varias personas que desde el primer día se me acercaron y me apoyaron, tanto moralmente que no me preocupara, que las cosas pasaban y que primero Dios iba a salir. Y así fueron muchas personas, que aunque sea con una palabra que para unos en ese momento es muy importante.

CM: ¿Cómo era tu día a día en reclusorio una vez que fuiste asimilando la situación?

KS: Pues yo como siempre me han gustado los deportes, cuando había campeonatos de fútbol jugaba fútbol, también jugaba al básquetbol, el gimnasio, así trataba de distraerme con el deporte, también a veces leía.

CM: ¿Cómo era Kevin en la cancha, era de os que se lo peleaban los equipos por incluirlo o era de los últimos en ser escogido?

KS: La camisa con la que jugaba me la traje, jugaba de delantero y en el campeonato largo siempre peleaba el goleo.

CM: ¿A los cuántos días tienes la sorpresa de recibir visita y es tu mamá?

KS: A los dos días, el primer sábado y no solo esa vez, durante el proceso recibí la visita de los demás familiares y también de amigos que me fueron a brindar su apoyo, incluso algunas personas que yo no las conocía, sin embargo llegaron a darme apoyo.

CM: Tú mencionaste a Dios, ¿quién te los presenta en el centro penal?

KS: En realidad no recuerdo quién, pero yo sé de Dios desde niño, mi mamá me los inculcó, ella es una mujer muy creyente. Y en el centro penitenciario regularmente iba a la iglesia, iglesia evangélica, pero sí fueron muchas personas que me hablaron de Dios.

CM: ¿Y allí en el centro penal hacían cultos, leían la Biblia, oraban, como era ese ambiente cristiano allí adentro?

KS; En el módulo en el que yo estaba habían tres iglesias, la católica, la evangélica y la Iglesia de Cristo y sí, hacen cultos muy seguido.

CM: ¿Cómo era tu relación con Dios antes de que te sucediera esto y cómo es ahora?

KS: A veces cuando uno es muy joven no mira las cosas con claridad, sin embargo siempre he sido bien creyente a Dios y creo que Dios es primero por sobre todas las cosas, creo que la vida de uno tiene que ir de la mano de Dios, que él es muy misericordioso con nosotros. En el caso mío para mí es una bendición que Dios me ha dado una nueva oportunidad y así, aunque estemos en un proceso, Dios me va dar la oportunidad de tener mi libertad completa.

CM: En estos seis años, ¿cuál es la lección aprendida por Kevin?

KS: En diferentes aspectos uno aprende a valorar a la familia, la libertad porque, a veces uno quizá pueda salir con la familia y prefiere quedarse en la casa por es muy aburrido y cosas así. Y estando encerrado, uno aunque sea a salir a caminar con la familia a cualquier lugar, son cosas que uno anhela bastante; se aprende a valorar bastante a las personas que están cercanas a uno.


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