Presidente y expresidentes de Honduras al parecer usaron dinero del narcotráfico en política

Un documento publicado el viernes por un tribunal federal de Nueva York implica al presidente hondureño Juan Orlando Hernández en una conspiración con su hermano, Antonio “Tony” Hernández, y otros funcionarios de alto nivel, incluido el expresidente Porfirio Lobo, “para usar el tráfico de drogas para mantener y aumentar su poder político”.

El documento de 44 páginas, que está relacionado con el próximo juicio de Tony Hernández en el distrito sur de Nueva York por tráfico de drogas y otros cargos, resume algunas de las pruebas clave recopiladas por los fiscales contra el acusado, a quien señalan de ser un “violento, narcotraficante de multi-toneladas” que presuntamente abusó de sus conexiones políticas para obtener ganancias personales y políticas y al menos dos veces “ayudó a planear el asesinato de rivales del narcotráfico”.

Las revelaciones son las últimas de una serie de bombas que pintan una imagen cada vez más impactante de Honduras como un narcoestado, lo que complica aún más las relaciones con el gobierno de Estados Unidos, que ha llamado al presidente Hernández un aliado en la guerra contra las drogas. También parece proporcionar evidencia de la propia complicidad del gobierno hondureño en el aumento de la violencia que convirtió a Honduras en uno de los países más peligrosos del mundo y obligó a cientos de miles de migrantes a huir hacia el norte.

Univision intentó contactar a un abogado de Juan Orlando Hernández el sábado, pero no obtuvo una respuesta inmediata.

Según la evidencia presentada por el fiscal federal Geoffrey S. Berman, en 2004 Tony Hernández comenzó a forjar relaciones con narcotraficantes, utilizando la influencia de su familia en la región para proporcionarles, a cambio de sobornos, “información sobre las actividades y operaciones de agencias de la ley que los traficantes podrían transportar cocaína a través de Honduras sin incidentes.

En los años siguientes, Hernández estableció conexiones con más narcotraficantes, incluidos miembros del cartel hondureño del Valle Valle y colombianos no identificados, que tenían acceso a laboratorios de cocaína. Al mismo tiempo, discutió una asociación con otro político del Partido Nacional, identificado como ‘Testigo Cooperante – 3′, que según los fiscales “también fue un narcotraficante a gran escala”.

Basado en la información contenida en los documentos,’Testigo Cooperante – 3’ parece ser Alexander Ardón, ex alcalde del Partido Nacional de El Paraíso, cerca de la frontera con Guatemala. Ardón, conocido por haber instalado un helipuerto en la parte superior de la municipalidad y estar flanqueado por guardias armados, fue acusado por los fiscales estadounidenses en enero.Expresidentes y “co-conspiradores”.

El documento de la corte no se refiere a Juan Orlando Hernández por su nombre, sino solo como CC-4, (Co-conspirador-4), quien se describe como “elegido Presidente de Honduras a fines de 2013”. El expresidente Lobo se identifica de manera similar como CC-3 (Co-conspirador-3).

Según los fiscales, Tony Hernández “le dijo a CW-3 [Ardon] que podrían formar una asociación particularmente exitosa basada en la protección de CC-3 [Pepe Lobo] y CC-4 [Juan Orlando Hernández] si ganaban en las elecciones de 2009, y que él creía que CC-4 [Juan Orlando Hernández] seguiría a CC-3 [Pepe Lobo] como presidente de Honduras y continuaría protegiéndolos ”.

La página 4 del documento se refiere al ‘Anexo A’, un cuadro que identifica los nombres de los conspiradores de acuerdo con su número CC. “El Gobierno respetuosamente solicita que el Anexo A se mantenga sellado hasta después del juicio”, agrega.

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