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¿Población apática? Dengue alcanza niveles críticos advierte epidemióloga

Tegucigalpa. – La epidemióloga Roxana Araujo ha emitido una serie de declaraciones sobre la actual emergencia de dengue en Honduras, haciendo hincapié en la apatía de la población y la falta de sostenibilidad en las campañas de prevención.

«¿Por qué la apatía de los hondureños, en medio de una emergencia de dengue? Bueno, creo que eso es parte de cómo nos hemos llevado nosotros en cuanto al tema de esta enfermedad en específico. Es decir, hasta que ya tenemos una gran cantidad de personas afectadas y que miramos que está arrebatada la capacidad de los hospitales es que reaccionamos. Mientras tanto, las campañas de comunicación, de alguna forma, no las sostenemos. Entonces, como que ahí se relaja, porque la población se relaja», afirmó Araujo.

La doctora señaló que desde la última gran epidemia de dengue en 2015 y durante los años de la pandemia de COVID-19, ha habido un relajamiento en las medidas preventivas contra el dengue. «Básicamente ahora que teníamos prácticamente desde 2015, que fue la última epidemia de dengue que tuvimos en una gran magnitud, y posteriormente con la pandemia de la COVID-19, creo que fueron varios años de relajamiento en cuanto a esta enfermedad», dijo. «Fuimos acumulando miles y miles de personas que por lo menos una vez en la vida han tenido dengue. Y ahora que están circulando los datos de los tipos, miramos lo que está sucediendo ya con los casos de dengue grave.»

Araujo también comentó sobre la continuidad de la transmisión del dengue: «Siempre hubo transmisión, nada más que en los momentos de la pandemia, pues reconocemos que el encierro ayudó, pero de alguna manera las poblaciones mantuvieron sus viviendas libres de criaderos.»

Además, hizo referencia a los altos niveles de incidencia que se observaron el año pasado en varias regiones del país: «Si hacemos un poco de memoria, creo que en el mes de septiembre del año pasado ya se mencionaba una alta incidencia de casos en el departamento de Comayagua y también en San Pedro Sula. En Comayagua, creo que duró tres a cuatro meses controlar ese brote clínico importante.»

Araujo subrayó que las acciones actuales para enfrentar la situación de dengue son adecuadas, pero advirtió sobre la importancia de intensificarlas en el momento adecuado: «Las acciones que se están haciendo en este momento son suficientes para poder hacer frente a la situación. Ya cuando se mira que se rebasan esas capacidades, que la institución por sí, con sus fondos, con sus recursos, ya sean financieros y de la cosa humana, no es suficiente, entonces es ahí cuando se declaran en emergencia. Generalmente, en lo que yo conozco de la historia del dengue, creo que solo fue en el 2002 que se declaró como por el mes de marzo o abril, ya en la ciencia del dengue, y cuando se han hecho las declaratorias, generalmente son ya para mayo, junio, julio, en esos meses. Cuando se ve que han rebasado las capacidades, lamentablemente se ha dejado pasar un tiempo importante, porque dentro del dengue, la temporada seca juega un papel preponderante, un papel fundamental.»

La epidemióloga enfatizó la importancia de la temporada seca para la prevención del dengue: «Es el momento para limpiar las pilas, deshacernos de todo aquello que se puede convertir en criadero de zancudos, desde una chapita en adelante. Definitivamente es cuando se intensifican todas estas acciones.»

Finalmente, Araujo mencionó la problemática de la resistencia de los mosquitos a los insecticidas: «En el 2010, en medio de la epidemia, nos dimos cuenta que ya las larvas, el mosquito, eran resistentes al producto porque la gente lo conoce como ‘abate’. A partir de ahí, de esa resistencia, se hizo evidente que no estábamos haciendo prácticamente nada. Entonces, se compra lo que es el BTI, un producto biológico con una ventaja importante frente al al abate.»

 

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