No hubo tal reyerta fue un crimen muy planificado con fuerte hedor a corrupción

POZO 2 PORTADA


Estupefacto queda todo el que observa el vídeo del crimen del recluso Magdaleno Fúnez Meza, o, Nery Orlando López Sanabria, porque deja al descubierto la cruel y salvaje complicidad de todo un equipo de perpetradores que no excluye a quienes deberían ser los responsables de brindar seguridad al interior del recinto.

Es precisamente por los policías penitenciarios, un grupo de tres, que la víctima es retenida justo frente a la celda de donde salen sus perpetradores. Pues mientras Fúnez Meza es entretenido en ese punto, a su lado izquierdo y desde el interior de otra celda de ese mismo lado, aparece una persona de aparente sexo femenino, que anda vestida con pantalón y botas reglamentarias, pero con blusa escotada color rojo.

Entre sus manos trae un manojo de llaves, en apariencia, se moviliza buscando una en especial, es la de la puerta de la celda en donde esperan, como fieras enjauladas quizá, que abran la celda; esa persona tiene la tranquilidad para pasar justo por enfrente de los dos guardias penitenciarios que al momento dialogan, quién sabe qué, con Fúnez Meza, incluso alguno de ellos podría estarse diciendo a si mismo cómo sería ese momento que estaba por llegar.

Porque ¿qué explicación podría haber para una coincidencia de retención de la víctima y que en ese momento justo otra persona abriera la celda en donde prisioneros ARMADOS estaban a la espera que la celda sea abierta?

En efecto, los prisioneros solo esperan que la puerta quede sin llave y saltan sobre su presa. El primero en salir es el que trae un arma de fuego, en un paso su objetivo le queda a su disposición. Desde el momento en que el portón comienza a deslizarse, hasta cuando sale el primer disparo no alcanzan a transcurrir ni siquiera dos segundos, lo que denota que la víctima le quedó ‘a boque-jarro a los victimarios.

Mientras el asesino del arma de fuego, insaciable continúa disparando contra un cuerpo inerte, otros compinches amenazan con cuchillo en mano a los “guardias”, que deslucieron de su posición como tal y demostraron no contar con capacidad alguna para manejar momentos críticos, tomando en cuenta que no es en un cine en donde están, porque se supone que en el entrenamiento, si es que lo recibieron, les adiestraron como regla principal estar todo tiempo alerta.

El recluso que portaba el arma automática descarga todo el chifle sobre su víctima y no le bastó ya que coloca otro y de nuevo lo descarga sobre Magdaleno pero esta vez sobre su cabeza.

En total son seis reclusos los que salen de la celda, uno con la pistola, tres con cuchillos y los otros tres solo salieron como a dar fe y uno más que se quedó un poco atrás del umbral de la puerta; por cierto ¿qué hace un 'familión' en una sola celda de una cárcel que se supone es de máxima seguridad?

Dos de los hombres con cuchillos enloquecieron al sentir olor a sangre y punzaron el cuerpo tantas veces como quisieron, hasta que ellos, todo el grupo al unísono, se volvieron a encerrar por si mismos.

A todo esto, la persona que les abrió la celda salió en veloz carrera y no vuelve a ver en ‘escena’. Ahora, si  preguntan qué hace en ese pasillo la carretilla de albañilería que aparece en la toma, algunos podrían decir que es parte e la decoración interna del recinto ¡quién sabe!

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