Nápoles avanza a octavos en Champions y Atlético está con vida

Nápoles avanza a octavos en Champions y Atlético está con vida

Roma, 12 oct (EFE).- Con un poco de sufrimiento en los últimos compases del partido, pero con autoridad y suficiencia, el Nápoles certificó su pase a los octavos de final de Liga de Campeones ante el Ajax (4-2), en un partido en el que el conjunto ‘azzurro’ demostró, de nuevo, el buen estado de forma por el que transita tanto en Serie A como en Europa.

El Nápoles es la definición de un equipo moderno. Van todos a una, en ataque y en defensa. Los centrocampistas facilitan la salida de balón y complican la de rival con marcas al hombre a todo el campo. Los extremos son profundos con pelota y comprometidos sin ella. Todo funciona en el vestuario de Spalletti, libre de grandes nombres, de grandes salarios y de grandes pretensiones.

Tan bien carbura este Nápoles que, incluso con lesiones importantes como la de Rrahmani en defensa o con jugadores no tan habituales como Olivera en el lateral izquierdo, funciona a las mil maravillas.

El equipo revelación de esta Liga de Campeones volvió a exhibir firmeza, esta vez de la mano de un entregado estadio Diego Armando Maradona que ha reconectado con su equipo. Lozano y Kvaratskhelia fueron un peligro constante por banda; Anguissa, Zielinski y Lobotka volvieron a orquestar con creces y Kim Min-Jae ejerció, de nuevo, de líder de la zaga.

Atlético con vida

Por su parte, hasta 18 tiros, nueve entre los tres palos, propuso el Atlético de Madrid en su frustrante noche ofensiva contra el Brujas, al que mereció ganar de sobra, con el que contabilizó un puñado de ocasiones más que claras y con el que empató a cero por la insuperable actuación del portero Simon Mignolet, que paró todo, contuvo la ambición rojiblanca y clasificó a su equipo para los octavos de la Liga de Campeones.

La primera posición es una quimera para el conjunto madrileño, que no ha marcado ningún tanto en sus tres compromisos más recientes de la máxima competición europea; la segunda está más que en duda, en la pelea que sostiene con el Bayer Leverkusen y el Oporto. Dos victorias contra ellos es la única vía hacia los octavos de final para el grupo de Diego Simeone, que bordea el precipicio. Son sólo cuatro puntos de los doce posibles.

Este miércoles mereció los tres, con una versión mucho más acorde a sí mismo, nada que ver con el decepcionante duelo de hace una semana. No hay ninguna explicación más allá de la actitud, el miedo y la especulación del cambio que experimentó el Atlético del golpetazo ruidoso que se dio hace una semana en el estadio Jan Breydel con su reencuentro de este miércoles contra el Brujas; el mismo rival que lo desfiguró hace ocho días y el mismo adversario al que arrinconó por momentos en la revancha, cuando su mutación puso aún más evidencia el despropósito anterior. No le dio para ganar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *